Al menos 28 personas habrían muerto en Nicaragua en las violentas protestas que hundieron al país en el caos tras el anuncio de una reforma de la seguridad social, mientras las marchas y saqueos seguían sucediendo. 

El Centro Nicaraguense de Derechos Humanos (Cenidh) indicó a la AFP que confirmó con las familias de las víctimas la muerte de 28 personas involucradas en las protestas, que estallaron el miércoles contra una reforma al sistema de pensiones. 

"La situación es verdaderamente grave”, dijo la presidenta del Cenidh, Vilma Núñez

Las víctimas incluyen estudiantes que iniciaron el movimiento, agentes de policía y jóvenes simpatizantes del gobernante Frente Sandinista, acusados de atacar a los manifestantes. 

La AFP consultó con la policía y el gobierno para corroborar el balance de muertos pero no obtuvo respuesta. 

El gobierno había informado el viernes de 10 fallecidos, cifra que aumentó el sábado con la muerte de un disparo del periodista Miguel Ángel  Gahona en la ciudad de Bluefields mientras transmitía por Facebook un enfrentamiento entre manifestantes y fuerzas del orden. 

Saqueos y filas 

"Estamos luchando contra esta opresión que el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo nos están imponiendo. Nosotros no queremos una guerra”, dijo a la AFP la estudiante Amalia Montenegro, mientras recogía víveres para apoyar a sus compañeros manifestantes. 

Las gasolineras de la ciudad presentaban largas filas de automóviles y motocicletas en busca de combustible, en medio de temores de desabastecimiento. 

Entre tanto, los bloqueos y saqueos se reanudaron el domingo en distintos puntos del país. 
En la capital, las calles lucían llenas de escombros puestos por manifestantes, mientras cientos de manifestantes se concentraron en la Universidad Politécnica, epicentro de las protestas y donde hay estudiantes atrincherados en la institución. 

En las ciudades de León y Masaya hubo “quema de vehículos particulares, saqueo y destrucción de edificios públicos” así como robos en centros comerciales, informó el gobierno. 

El Papa Francisco expresó su consternación por el clima de tensión. “Estoy muy preocupado por todo lo que está pasando estos días en Nicaragua. Expreso mi cercanía con la oración por este amado país y me uno a los obispos para pedir que cese toda violencia”, dijo Francisco en la plaza de San Pedro del Vaticano el domingo. 

Diálogo urgente 

Igualmente, la Unión Europea (UE) calificó como “inaceptable” la violencia y cuestionó los ataques a la libertad de expresión y prensa, con el bloqueo de medios de comunicación y la agresión de periodistas. 

En tanto, el departamento de Estado norteamericano lamentó en un comunicado la pérdida de vidas en Nicaragua y pidió a las autoridades juzgar a los responsables. 

"Condenamos la violencia y excesiva fuerza utilizada por la policía y otros contra civiles que ejercen su derecho constitucional a la libertad de expresión y reunión”, señala la nota oficial. 

El presidente Daniel Ortega llamó el sábado al diálogo con el sector privado para abordar la reforma del sistema de pensiones, que incrementa las contribuciones obreras y patronales para garantizar la estabilidad financiera del Instituto Nicaraguense de Seguro Social (INSS), que paga las jubilaciones. 

El autodenominado movimiento OcupaINSS, uno de los que inició las protestas, reclamó que el diálogo “debería de incluir las voces de todos los sectores que hemos demandado una discusión amplia e inclusiva (...) sobre la forma en que han venido tomando decisiones autoritarias y sin consulta”. 

Incluso el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, urgió en Twitter a Ortega a que “deponga su actitud arrogante, escuche al pueblo, ábrase a dialogar con toda la sociedad, sienta el dolor de tantas familias y colabore con la paz en el país”

Malestar 

Jóvenes manifestantes increparon este domingo al presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), José Aguirre, cuando llegó a una tienda, y le urgieron convocar a un paro nacional. 

"Están matando estudiantes y usted no ha hecho nada, solo veo indiferencia”, le gritó una manifestante. 

Líderes políticos advierten que el descontento de la población va más allá de la reforma al sistema de pensiones, y apuntan a la necesidad de un cambio en la dirigencia del país.