Tres mujeres originarias del estado de Georgia, en Estados Unidos, pensaron que habían comprado una caja de pieza de Lego en una subasta, en una oficina de correos durante un viaje que realizaron a Charleston, en Carolina del Sur, pero se encontraron con que en su interior había un paquete de drogas.

Estas manejaron de regreso a Statesboro, en su estado, cercano a la frontera con Carolina del Sur y le dieron el paquete al sobrino de una de ellas, como regalo.

El menor fue el que descubrió, al abrir la caja, que en realidad no contenía Legos, sino droga: un kilo y medio de metanfetamina, con un valor en el mercado de 40 mil dólares, aproximadamente.

La policía determinó que habían cometido tres delitos: primero al comprar la droga, después al llevarla de un estado a otro y por último, darle el paquete a un menor.

Tras descubrir la situación, fueron hacía la dependencia más cercana y dieron aviso a los agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).

Las autoridades no las consideraron responsables de ningún crimen, ya que nunca supieron de la metanfetamina.

Statesboro, cerca de la frontera entre Georgia y Carolina del Sur.

La oficina del Sheriff consideró que la intención del remitente era mandar el paquete a través del correo con la droga de contrabando, con la dirección de una casa equivocada o abandonada, y que alguien la habría recogido o regresado a la oficina postal.

El Servicio Postal, cuando acumula una cantidad respetable de paquetes abandonados, realiza subastas para venderlos a la gente que quiera pagar dinero por paquetes sin conocer realmente su contenido.

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