El cuñado del rey tendrá que mirar el Mundial en la cárcel. Salvo el primer partido frente a Portugal, que se disputa este viernes a las 15 horas de Argentina, el resto de los encuentros los tendrá que ver en prisión. Si un escándalo más le faltaba a España, todavía sacudida por el despido del técnico de su selección , la Justicia de ese país le dio este miércoles un plazo de cinco días a Uñaki Urdangarin, condenado a cinco años y diez meses por corrupción, para entregarse de manera voluntaria y entrar a la cárcel.

Así fue notificado en el Tribunal de Palma de Mallorca, al que llegó envuelto en una catarata de insultos. "¡Chorizo!", "¡Ladrón!" y "¡Los Borbones a los tiburones!", fueron algunas de las cosas que le gritaron unas 20 personas que se encontraban en las adyacencias de la sede judicial, cuando arribó el esposo de la infanta Cristina, hermana de Felipe VI.

Una vez adentro, le anunciaron que tiene tiempo hasta el próximo lunes para entregarse a las autoridades. En los días que le queden en libertad, Urdangarin podría jugar su última carta, que es pedir un amparo al Tribunal Constitucional o un indulto. Sin embargo, se estima que aunque prospere alguno de estos dos trámites, igualmente se cumplirá el plazo y deberá aguardar la resolución tras las rejas.

El escándalo

La condena que recibió el cuñado del monarca obedeció a una trama de corrupción conocida como el caso Nóos, nombre de una entidad sin fines de lucro presidida por Urdangarin. La investigación comenzó hace más de diez años, debido al desvío de fondos recibidos por la institución, con los que el condenado se benefició.

En consecuencia, la Audiencia de Palma de Mallorca lo sentenció, a principios del año pasado, a una pena de seis años y tres meses por varios delitos de corrupción, entre ellos, malversación, fraude y tráfico de influencias. Sin embargo, este martes, el Tribunal Supremo le redujo cinco meses la pena, pese a considerar que quedó acreditado que Urdangarin disfrutaba de una "situación de privilegio como consecuencia de su matrimonio con una hija de quien era entonces jefe del Estado" para "mover voluntades" y obtener la contratación del Instituto Nóos.

De esta manera, el marido de la infanta se convirtió en el primer integrante de la realeza española en ser condenado por corrupción y también tendrá el dudoso honor de ser, en los próximos días, el primero en entrar a la cárcel.