Por recomendación médica, la evacuación de los 12 niños tailandeses y su entrenador atrapados desde hace dos semanas en la inundada cueva de Tham Luang no pudo comenzar a hacerse este jueves. Es que según un informe revelador que llegó a las autoridades, dos de los chicos y el técnico sufren agotamiento por desnutrición.

Además, las fuerzas especiales también han comenzado a bombear oxígeno a la cámara. Nuevos detalles de la operación en curso para liberar al equipo surgieron este jueves, mientras los rescatistas avanzan con múltiples planes para sacar al grupo atrapado bajo tierra durante casi dos semanas.

Además el pronóstico del tiempo es poco alentador. Se pronostica más lluvia este fin de semana, presionando a los equipos de rescate para que formulen un plan para extraer a los niños antes de que las aguas crezcan más. Enormes volúmenes de agua se bombean fuera del complejo de la cueva cada día, pero los pasadizos angostos y sinuosos en su interior todavía están inundados, lo que significa que bucear a través del agua turbia es actualmente la única forma de entrar y salir.

Los rescatistas que ingresan al complejo de cuevas ubicado en el norte de Tailandia deben navegar por oscuros túneles inundados durante seis horas para llegar al equipo. Se necesitan otras cinco horas para regresar a la entrada. A pesar de pasar casi dos semanas bajo tierra, el gobernador de Chiang Rai, Narongsak Osottanakorn, dijo que los muchachos estaban de buen humor.

"Confirmo aquí nuevamente que están en buen estado de salud y están sonriendo y jugando", dijo. Las últimas imágenes que el mundo vio de los niños y el entrenador fueron el miércoles en un video en el que se presentaron uno a uno, diciendo "Estoy sano". Desde que fueron encontrados la noche del lunes por un dúo de buceadores británicos expertos en cuevas, los SEAL de la marina tailandesa se quedaron con el equipo, atendiendo heridas menores y dándoles comida para aumentar su fuerza.

Los niños siguen débiles después de pasar días en la oscuridad, apenas moviéndose de la pequeña y fangosa zona de tierra que tienen disponible, lejos del agua.