MONSTRUO

Historias del crimen: ¿Quién fue William Unek, el temible criminal africano?

Es considerado en ese continente como uno de los asesinos más crueles de su historia reciente por haber matado a docenas de personas en dos episodios en masa. Los detalles. 

El continente africano siempre presentó una atracción especial no sólo por su fauna y flora magnífica, sino también por su cultura, color y calor que le dan sus habitantes. Pero no siempre fue un sitio apacible, ya que sufrió la presencia de asesinos seriales, como el caso de William Unek, quien fue un mortífero atacante de docenas de personas en dos episodios en masa con tres años de diferencia.

Unek nació en enero de 1929 en Uganda y sus primeros años mostraron un buen desempeño en la escuela estatal local. De hecho, esas notables notas lo llevaron a cumplir con su sueño de ser agente de policía, cargo que luego deshonró con las matanzas que llevó a cabo.

 

Las crónicas africanas de aquella época indican que la primer masacre ocurrió cerca de la localidad de Mahagi, en el Congo Belga, en enero de 1954, donde mató a 21 personas con un hacha y finalmente terminó en el territorio británico de Tanganica, aunque el motivo del ataque nunca fue determinado.

Para ese momento, la noticia de la masacre sacudió a todas las planas informativas africanas y parte del mundo occidental, aunque no sería la única, ya que en febrero de 1957, el criminal llevó a cabo un segundo ataque, en el cual con un rifle Lee-Enfield policial robado en mano, 50 cartuchos y un hacha, comenzó a matar gente en Malampaka.

William Unek: otra matanza

Tan cruenta fue la situación, que Unek mató a tiros a 31 hombres, mujeres y niños, quemó a dos mujeres y a un niño y estranguló a una niña de 15 años, matando así a un total de 36 personas solo en ese episodio (entre las cuales estaba su esposa y la esposa de un sargento de policía).

Como era de suponer, este sujeto fue buscado por miembros de la tribu Wasukuma, la policía, y finalmente, una compañía de los King's African Rifles en la mayor cacería humana en Tanganica hasta ese momento, es decir, la idea ya no era atraparlo vivo.

 

Lo cierto es que la intensa búsqueda incluyó perros y aviones, y una recompensa publicada de 350 dólares, pero a pesar de todo este operativo, Unek eludió a sus perseguidores hasta que apareció en la casa de Iyumbu ben Ikumbu, que vivía a 3 kilómetros de Malampaka, en busca de comida.

Sin embargo, el dueño de casa tuvo un momento para dejar la casa y avisar a la policía al respecto, pero el asesino ya se había ido, pero al otro día regresó. En ese momento, Iyumbu envió a su esposa a la policía, le dió comida a Unek y conversó con él dos horas hasta que llegó la ayuda.

Muerte en un hospital

Al percibir la llegada policial, Iyumbu salió corriendo de su casa y un oficial de policía arrojó una bomba de humo, prendiendo fuego a la casa. Unek, gravemente herido cuando intentaba evadir la captura, sucumbió a sus heridas en el hospital de Mwanza en febrero de 1957, y ahí terminó la historia de uno de los peores asesinos seriales de África.

Por G.A.

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