La primera ministra británica,  Theresa May, dijo que "no hay alternativa practicable al uso de la fuerza" en Siria, al confirmar la implicación militar de su país en la ofensiva conjunta adoptada contra el régimen de Bashar Al Assad en Siria.

La líder conservadora indicó que se han agotado "todos los canales diplomáticos posibles" antes de acordar con  Estados Unidos y Francia una acción coordinada en respuesta al ataque perpetrado por Al Assad con armamento químico el pasado sábado en la ciudad de Duma.

"Este modelo persistente de comportamiento debe frenarse, no solo a fin de proteger a inocentes en Siria de muertes y bajas espantosas ocasionadas por armas químicas, sino también porque no podemos permitir la erosión de la norma internacional que evita el empleo de esas armas químicas", afirmó May en un comunicado.

 

La jefa del Ejecutivo de Londres justificó la implicación de las fuerzas armadas de su país en la acción militar coordinada con sus aliados norteamericanos y franceses "a fin de degradar y disuadir el uso de armas químicas por parte del régimen sirio".

Puntualizó que la intervención militar coordinada, cuyos objetivos son las capacidades de armamento químico de Al Asad, "no trata sobre intervenir en una guerra civil, ni de un cambio de régimen". La ofensiva constituye, según precisó, "un ataque limitado y dirigido que no escale las tensiones en la región y que haga todo lo posible para evitar bajas civiles".

"Es la primera vez, como Primera Ministra, que he tenido que tomar la decisión de comprometer a nuestras fuerzas armadas en combate y no es una decisión que haya tomado a la ligera", admitió. "Lo he hecho porque considero que esta medida redunda en el interés nacional del Reino Unido", remarcó.

El mensaje de la "premier" británica se emitió poco después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara que la ofensiva conjunta contra el régimen de BaShar Al Assad estaba "en marcha en estos momentos".