La piedra la tiraron muy rápido: fue un ataque químico. De inmediato, Estados Unidos acusó al gobierno sirio de haber bombardeado con gas tóxico a la población civil de la ciudad de Duma, en Guta Oriental, el sábado último, y advirtió a Rusia del pronto lanzamiento de misiles.

Sin embargo, las pruebas no aparecieron. Mientras un equipo de expertos internacionales viaja a la zona afectada para analizar la situación, el jefe del Pentágono admitió: "No tenemos evidencia de uso de cloro o de gas sarín". James Mattis, conocido como "Perro Rabioso", se presentó ante el Congreso yanqui para referirse a la cuestión y allí, en una de las tantas respuestas que dio a los legisladores, manifestó: "Hubo varios ataques de este tipo. En muchos casos, usted sabe que no tenemos tropas, no estamos involucrados en el terreno allí, así que no puedo decir que tuviéramos pruebas, a pesar de que contáramos con muchos indicios de medios y redes sociales de que se usó cloro o sarín".

Sin embargo, y pese a que todas las sospechas provienen de informes publicados por los medios y en las redes, Mattis aseguró que cree que "el ataque químico sí tuvo lugar", por lo que aguarda "pruebas basadas en hechos". Mientras las acusaciones -hasta ahora sin ninguna comprobación científica- abundan, un primer grupo de expertos de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) viajó a Siria para investigar si el ataque contra civiles existió.

La misión comenzará su labor mañana y consistirá en la recolección de muestras y en la realización de entrevistas a los supuestos afectados por los gases tóxicos en la ciudad de Duma.

No espera conclusiones
Pese a que el trabajo de los miembros de la OPAQ aún no empezó, el presidente francés, Emmanuel Macron, ya anticipó su veredicto. "Tenemos pruebas de que se utilizaron armas químicas y que fue el régimen quien las usó", expresó, acusando al gobierno de Bashar al Assad.

De inmediato, manifestó su apoyo a una eventual incursión militar sobre Siria, como también hizo el Reino Unido. Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, fue más cauta y, aunque aseguró que su gobierno apoyará "que se haga todo lo necesario para mostrar que el uso de armas químicas es inaceptable", anunció que "no participará" del ataque armado que impulsó Donald Trump, quien este jueves bajó los decibeles.

En ese sentido, el jefe de la Casa Blanca dijo que una misión sobre el país presidido por Assad "podría ocurrir muy pronto o no tan pronto". "Nunca dije cuándo se llevaría a cabo", agregó, pese a que el miércoles había anunciado un inminente bombardeo.