Los días que atraviesa Brasil están convulsionados. Ya sea en lo político, con la situación judicial de Lula da Silva, como en lo delictivo, donde un nuevo enfrentamiento en el estado de Ceará causó otra matanza. Al menos diez personas fueron brutalmente asesinadas en la cárcel de Itapajé, unos 125 kilómetros al oeste de Fortaleza, durante una pelea entre integrantes del Comando Vermelho y de los Guardianes del Estado de Ceará.

La matanza ocurrió dos días después de que una banda matara a 14 personas en un boliche bailable de la misma región del noreste del país. “Los internos iniciaron una pelea entre grupos rivales que resultó en las muertes. Policías del municipio y agentes penitenciarios del Grupo de Operaciones Regionales realizaron una intervención y controlaron la cárcel”, detalló un comunicado emitido por la Secretaría de Justicia y Ciudadanía de Ceará.

Violencia extrema
Según trascendió, los presos vinculados a una de las facciones evitaron los escasos controles y mataron a sus rivales con “crueldad”, por lo que nueve reclusos murieron dentro del establecimiento penitenciario y el restante en el hospital, mientras que también hubo ocho heridos.

Hubo intercambio de disparos entre los detenidos en un conflicto de facciones derivado de la matanza de Cajazeiras y de la guerra declarada entre dos facciones”, expresó Cláudio Justa, presidente del Consejo Penitenciario estadual. De esta manera, se refirió a la balacera que terminó con la vida de 14 personas en un boliche bailable, en las primeras horas del sábado último, cuando irrumpieron cinco miembros armados de la banda de los Guardianes en busca de integrantes del Comando Vermelho y dispararon a mansalva.