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Carles Puigdemont llamó a una oposición democrática. (AFP)

Carles Puigdemont no cedió y llamó este sábado a los catalanes a "defender pacíficamente" la independencia de Cataluña, tras su destitución como presidente del gobierno autonómico, en un acto de resistencia frente a la intervención del Ejecutivo español en la región.

"En una sociedad democrática son los parlamentos los que eligen o cesan a los presidentes", dijo Puigdemont, en una declaración televisada, con la que rechazó la decisión adoptada por el gobierno español de Mariano Rajoy de destituirlo este viernes de su cargo. 

Puigdemont, sin embargo, no aclaró expresamente cómo harán él y su gobierno para mantenerse en funciones, y se limitó a reclamar a los ciudadanos que hagan una "oposición democrática" a las medidas de intervención en Cataluña aprobadas por el gobierno español y avalada por el Senado, al amparo del artículo 155 de la Constitución. 

"Los ciudadanos de Cataluña ya han entendido que esta nueva etapa hay defenderla con un incansable sentido cívico y compromiso pacífico", dijo, para luego añadir que esa es "la única actitud que nos puede hacer ganadores". También pidió a sus seguidores "paciencia, perseverancia y perspectiva", y prometió que juntos seguirán "trabajando para construir un país libre". 

El gobierno español se rehusó a valorar las declaraciones realizadas por Puigdemont y afirmó que correspondía al "ámbito judicial" calificar su conducta, según fuentes de La Moncloa, citadas por la prensa española.

Con su actitud, Puigdemont vuelve a desafiar al Ejecutivo central, que tras la histórica declaración de independencia realizada por el parlamento lo cesó a él y a todo su gobierno y convocó elecciones para el 21 de diciembre, una cuestión crucial sobre la que el líder secesionista no se pronunció.

El gobierno cesado planea reunirse de forma clandestina para convocar unas "elecciones constituyentes", cumpliendo con la resolución aprobada el viernes en el parlamento catalán, según fuentes del entorno independentista.

La destitución del Ejecutivo regional se hizo efectiva esta madrugada con la publicación del Boletín Oficial del Estado (BOE), donde se detalla que el Jefe del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, asume todas las competencias del presidente de la Generalitat, pero las delega en su "número dos", Soraya Sáenz de Santamaría, quien además ejercerá las funciones que correspondían al vicepresidente catalán Oriol Junqueras.

La vicepresidenta, quien ya se encuentra a cargo de la Presidencia de Cataluña, tendrá un papel clave en la aplicación de las medidas de intervención que previsiblemente serán resistidas no sólo por el gobierno catalán, sino también en parte de la administración pública.

En el BOE se detalla que los ministros del gobierno de Rajoy se harán cargo de las 11 consejerías autonómicas, cuyos responsables son destituidos.