Durante más de sesenta años decenas de nenes internados en dos orfanatos católicos de Escocia fueron víctimas de brutales malos tratos, abusos sexuales y vejaciones, reveló una investigación del Tribunal Supremo de esta región británica.

Según un informe preliminar realizado por la magistrada Anne Smith, los niños vivían en un clima de miedo y control en el que eran sistemáticamente humillados, abusados sexualmente y golpeados con crucifijos de madera, palos, correas de cuero, calzado, cepillos para el pelo e incluso una correa de perro.

La congregación de monjas Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl gestionaba las dos instituciones donde, según la indagación, se produjeron los abusos: el Orfanato Bellevue, cerca de Glasgow, y el Hogar Infantil de Smyllum Park, en el pequeño pueblo de Lanark (centro de Escocia).

De acuerdo con los hallazgos, en este último internado también se produjeron abusos sexuales por parte de "sacerdotes, un sacerdote en formación, hermanas, miembros del personal y un voluntario".

Smith, que en su informe calificó los malos tratos como "un aspecto normal en la vida diaria" de algunos chicos "tanto en Bellevue como en Smyllum", indicó que "el abuso ocurrió. Fue físico, emocional y sexual".

Las indagaciones empezaron en octubre de 2015 como parte de una estrategia impulsada por el gobierno local para investigar el abuso histórico de niños y niñas llevado a cabo en instituciones de acogida de toda Escocia durante décadas.

Aunque estaba previsto que la investigación, que ha costado más de 15 millones de libras (unos 680 millones de pesos) concluyesen en 2019, se extenderán el tiempo que los especialistas consideren necesario.

Actualmente, se centran en analizar las denuncias de abuso físico y sexual en 86 antiguos orfanatos e internados de la región.

El día a día en los hogares del horror

Un total de 54 testigos contaron sus experiencias en Smyllum Park, que cerró en 1981, y en Bellevue House, que lo hizo en 1961.

De esos testimonios se desprende que los niños que mojaban la cama por la noche eran a menudo obligados a dormir sobre ellas y sometidos a insultos por parte de las monjas y de otros menores.

Además de recibir golpes constantemente, se les forzaba a tomar baños de agua sucia, muy fría o muy caliente, se les alimentaba por la fuerza y eran utilizados como mano de obra infantil según el informe.

Y, apuntó que no había ningún sistema para marcar sus cumpleaños, por lo que muchos de ellos no sabían cuando se hacían mayores, si eran zurdos se les obligaba a usar su mano derecha y otros eran golpeados por declararse protestantes o judíos.

"Para muchos niños que estaban en Smyllum y Bellevue, los orfanatos eran lugares de miedo, control coercitivo, amenazas, disciplina excesiva y abuso emocional, físico y sexual, donde no encontraron amor, compasión, dignidad ni consuelo", señaló el texto.

En esos centros "fueron frecuentemente humillados, controlados e insultados, sintiéndose inútiles, denigrados y sujetos a castigos injustificados".

Los episodios documentados son "prácticas que están totalmente fuera del mantenimiento de los valores fundamentales que sustentan nuestra vida y misión", reconocieron las Hijas de la Caridad en una carta en la que pidieron perdón.