La erupción del volcán submarino Hunga Tonga-Hunga Ha'apai, en el archipiélago de Tonga, fue "500 veces más poderosa que la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima", estimó la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).

La afirmación corrió por cuenta de James Garvin, científico jefe del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA. "Fue la mayor erupción de las últimas décadas. Se la registró hasta en Alaska, a 9 mil kilómetros de distancia", señaló.

El humo que levantó la explosión desde la boca del volcán, ocurrida el sábado, alcanzó una altura de 30 kilómetros y vertió gas, lluvia ácida y cenizas que cubrieron casi la totalidad de las 170 islas del archipiélago. El estruendo pudo escucharse a 800 kilómetros de distancia.

El incidente provocó alertas de tsunami en países con costas en el Pacífico tan distantes entre sí como Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Chile, entre otros. En ciudades ribereñas del país trasandino, como Iquique se produjeron inundaciones.

Según el portal de noticias BBC Mundo, la violencia de la explosión está vinculada al hecho de tratarse de un volcán submarino. "La diferencia la marca el contacto del magma con el agua de mar", opinó el geólogo Daniel Melnick, de la Universidad Austral en Chile. Cuando el magma, a una temperatura cercana a los 1000 grados centígrados, entra en contacto brusco con el agua, la reacción es mucho más fuerte, ya que el magma se fragmenta y produce nuevas explosiones menores, como en una reacción en cadena.

Gran parte del archipiélago quedó bajo el agua o tapado por las cenizas (gentileza BBC).

El vulcanólogo Shane Cronin, profesor de ciencias de la Tierra en la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, opinó que este volcán puede producir erupciones de este tipo una vez cada mil años. Ya se habían verificado escapes de magma y vapor en 2009, 2014 y 2015, pero en volúmenes muy inferiores al de esta ocasión.

Cómo está la situación en Tonga

En Tonga, la erupción y el posterior tsunami dejaron como saldo tres muertos y algunos heridos. El gobierno calificó el desastre como "sin precedentes", y dijo que olas de hasta 15 metros de altura destruyeron todas las casas en algunas islas. En la capital, Nukualofa, la pista principal del aeropuerto local había quedado cubierta de ceniza y recién logró ser despejada este miércoles, lo que permitirá la llegada de vuelos con ayuda desde Australia, Nueva Zelanda y China.

La Unicef mostró su preocupación por "el aprovisionamiento hídrico, la calidad del aire y la disponibilidad de combustible”, señaló en un comunicado.

"Los suministros de agua de las islas Tonga fueron gravemente contaminados con cenizas y agua salada", advirtió Katie Greenwood, de la Federación Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. También dijo que existe "un alto riesgo de enfermedades como el cólera y la diarrea".

Las comunicaciones también quedaron afectadas: se estima que tardarán al menos un mes para reparar el cable submarino que garantiza la conexión a Internet para los 100 mil habitantes del archipiélago.