Naomi Reice Buchwald, jueza del tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, prohibió que el mandatario bloquee a usuarios de la red social Twitter, ya que esta decisión viola los derechos recogidos en la Primera Enmienda de la Constitución de EE.UU., que defiende la libertad de expresión y la libertad religiosa.

La magistrada consideró que la red social del presidente debe ser tomado como un “foro público” y que no permitir la libre expresión “basándose en sus mensajes políticos" constituye un punto de discriminación que viola la Primera Enmienda, según comentó en la decisión, de 75 páginas.

"Respaldamos que la expresión en la forma en la que ellos la ejercen está protegida por la Primera Enmienda y que el presidente (...) ejerce el control gubernamental sobre ciertos aspectos de la cuenta @realDonaldTrump, incluyendo el espacio interactivo de los tuits enviados desde la cuenta”, argumentó la magistrada.

El caso fue presentado en julio del año pasado por el Instituto Knight First Amendment de la Universidad de Columbia y siete individuos bloqueados por Trump después de criticar al presidente republicano.

El uso de las redes sociales se convirtió en una de las principales características de Trump, que hizo de su perfil una herramienta para anunciar cambios de gabinete o para insultar a líderes de otros países, por ejemplo. 

El tono misógino y racista de algunos tuits del mandatario le granjearon múltiples detractores entre inmigrantes, musulmanes y otros colectivos.

A fines de noviembre, Trump retuiteó tres vídeos islamófobos publicados por la líder del grupo ultranacionalista británico Britain First, lo que fue entendido como un insólito aval a este tipo de movimientos, brindado por un gobernante de la primera potencial mundial.

La clase política británica se mostró perpleja con el hecho y la premier Theresa May mostró su rechazo, pero Trump replicó: “Theresa, no se centre en mí, céntrese en el terrorismo islámico radical que está teniendo lugar en Reino Unido. ¡A nosotros nos va bien!”.

Los 280 caracteres que permite Twitter a sus usuarios (140 hasta hace poco) no son un espacio propicio para la reflexión política, pero sí para la difusión de clichés, ideas cortas de alto impacto simbólico y “Fake News” (noticias falsas), una autopista por donde circula la “posverdad”, un campo que Trump critica, pero conoce y utiliza con maestría.

En su cuenta personal  @realDonaldTrump, que se añade a la oficial de @POTUS, Trump cuenta con más de 52 millones de seguidores, sigue a 46 cuentas y ha redactado un total de 37.613 publicaciones.