CONMOCIÓN

"Fue una misión suicida", dijo un turista que viajó en el mismo submarino que desapareció cerca del Titanic

Se trata de Arthur Loibl, un empresario de 60 años que señaló que, tiempo atrás, el sumergible ya había presentado serios problemas que ponían en riesgo la salud de los tripulantes.

Arthur Loibl es un empresario alemán de 60 años que tuvo la oportunidad de ver de cerca los restos del Titanic. En una entrevista reciente señaló que, en el pasado, el sumergible desaparecido desde el domingo con cinco personas a bordo ya había presentado serios problemas que ponían en riesgo la salud de los tripulantes.

Según relató, en agosto de 2021, se sumergió más de 3 mil metros bajo el agua hasta el famoso naufragio. En aquella oportunidad, el viaje costó 110 mil dólares y lo acompañaron Paul-Henry Nargeolet, experto francés en investigaciones del Titanic, y Stockton Rush, director ejecutivo de OceanGate.

 

“¡Fue una misión suicida en ese entonces!”, exclamó el alemán al recordar cómo fue su viaje al abismo. “El primer submarino no funcionó, entonces hubo que abandonar una inmersión a 1.600 metros”.

"Fue una misión suicida", dijo un turista que viajó en el mismo submarino que desapareció cerca del Titanic
El submarino de Ocean Gate continúa desaparecido.

Loibl explicó que, además, la salida de la nave se retrasó cinco horas debido a problemas eléctricos, los cuales serían los culpables de la situación actual del sumergible desaparecido hace algunos días. Y no solo eso, justo antes del viaje, el soporte del tubo de estabilización, que equilibra al submarino, se rompió y tuvo que ser “reconectado con bridas”, dijo.

A todo esto hay que sumarle que las condiciones dentro del sumergible no son las más tranquilizadoras: “Se necesitan nervios fuertes, no hay que ser claustrofóbico y hay que poder sentarse con las piernas cruzadas durante diez horas”, agregó el hombre, quien incluso tuvo la oportunidad de pisar el crucero.

 

Aunque Loibl ha sobrevolado Rusia en un avión de combate y ha visitado los polos norte y sur, asegura que su experiencia en el Titanic ha sido “la más extrema” de todas. “Debe ser un infierno ahí abajo. Hay solo 2,50 metros de espacio, hace cuatro grados, no hay silla, ni baño”, indicó.

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