Groenlandia se cansó de las amenazas de Donald Trump y retrucó: "Todo se acabará"
El presidente de los Estados Unidos, junto con su entorno asesor, insistió en que el país norteamericano debe controlar Groenlandia por motivos de “seguridad nacional”.
Las tensiones en el Ártico volvieron a escalar luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reactivara su discurso sobre la conveniencia de que Washington controle Groenlandia. El mandatario insistió en que la isla resulta clave para la “seguridad nacional” estadounidense debido a su ubicación estratégica y a la presencia creciente de buques rusos y chinos en la región.
Durante una intervención pública, Trump subrayó la importancia geopolítica del territorio y anticipó que el tema seguirá en agenda: “Hablemos de Groenlandia en 20 días”. En ese marco, afirmó que la isla está rodeada de embarcaciones de potencias rivales “por todas partes” y cuestionó la capacidad de Dinamarca para garantizar su defensa.
Las declaraciones provocaron una respuesta inmediata desde Copenhague. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, fue tajante al advertir sobre las consecuencias de cualquier acción militar contra Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa. Al referirse a un eventual ataque estadounidense, remarcó en una entrevista televisiva: “Si un país de la OTAN ataca a otro país de la OTAN, todo se acabará. Incluida nuestra OTAN y, en consecuencia, la seguridad que ha proporcionado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial”.
Desde Nuuk, capital de Groenlandia, el presidente del gobierno autónomo, Jens-Frederik Nielsen, intentó bajar el tono de alarma, aunque sin dejar de marcar límites. Pidió calma frente al reiterado interés de Trump y se mostró dispuesto a recomponer el vínculo con Washington. “No estamos en una situación en la que Estados Unidos pueda conquistar Groenlandia. Así no es la situación. Por eso no hay que entrar en pánico. Debemos restaurar la buena colaboración que hemos tenido”, afirmó.
Nielsen también rechazó de plano las comparaciones con otros escenarios internacionales recientes, como el de Venezuela, donde Estados Unidos llevó adelante una intervención militar para capturar al presidente Nicolás Maduro. “Nuestro país no es el adecuado para comparar con Venezuela. Somos un país democrático desde hace muchos años”, remarcó.
Pese a su mensaje de calma, el mandatario groenlandés dejó en claro que su gobierno adoptará una postura más firme en el plano diplomático. Manifestó su intención de “profundizar” y “reforzar” los lazos con la OTAN y de establecer una “línea directa” de diálogo con Estados Unidos, evitando que las diferencias se ventilen públicamente. “Ya basta de que la comunicación se haga a través de los medios”, reclamó, aunque reiteró que “la situación no es tal que Estados Unidos pueda conquistar Groenlandia”.
La controversia se intensificó aún más tras las declaraciones de Stephen Miller, uno de los asesores más influyentes de Trump, quien minimizó la soberanía danesa sobre la isla. En una entrevista, lanzó una frase que fue interpretada como una advertencia: “¡Nadie va a luchar militarmente contra Estados Unidos por el futuro de Groenlandia!”. Mientras, Katie Miller, su esposa, ex asesora del Gobierno, generó polémica en las redes sociales al publicar un mapa de Groenlandia con la bandera de EE.UU. y la palabra “PRONTO”.
Ante este escenario, Dinamarca y Groenlandia recibieron un fuerte respaldo internacional. La Comisión Europea expresó su apoyo y recordó los principios fundamentales del bloque. “La Unión Europea (UE) seguirá defendiendo los principios de la soberanía nacional, la integridad territorial y la inviolabilidad de las fronteras”, afirmó la portavoz comunitaria Anitta Hipper durante la rueda de prensa diaria del organismo.
El primer ministro británico, Keir Starmer, también se alineó con Frederiksen y reclamó a Washington que cese sus amenazas. En la misma línea, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ratificó la “plena solidaridad” con Dinamarca y Groenlandia, y sostuvo que “de Ucrania a Gaza, pasando por Venezuela”, el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados es “innegociable”.
Desde Berlín, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, recordó que Groenlandia, al formar parte de Dinamarca, está amparada por el paraguas de la Alianza Atlántica y debería ser defendida como territorio de la OTAN ante cualquier amenaza externa. Así, el debate sobre el futuro de la isla ártica volvió a instalarse en el centro de la agenda internacional, con advertencias claras y respaldos explícitos frente a las palabras de Trump.

