¡Han pasado 80 años! Encontraron submarino de la Segunda Guerra Mundial que había desaparecido con 64 tripulantes
Un equipo de cazadores de naufragios localizó el HMS Trooper a 250 metros de profundidad, cerca de la isla griega de Donoussa. La embarcación británica había desaparecido en 1943 con 64 marineros a bordo.
El HMS Trooper, un submarino británico que desapareció en 1943 durante la Segunda Guerra Mundial, finalmente fue encontrado, poniendo fin a más de 80 años de misterio. La embarcación, que había zarpado con 64 tripulantes a bordo, fue localizada en el fondo del mar Egeo, cerca de la isla griega de Donoussa, gracias al trabajo de un equipo de cazadores de naufragios encabezado por el experimentado buzo griego Kostas Thoctarides.
El submarino británico, que patrullaba las peligrosas aguas del Mediterráneo oriental durante el conflicto bélico, no regresó de su última misión y había desaparecido sin dejar rastro desde octubre de 1943. Tras décadas de especulación, los investigadores lograron dar con su paradero utilizando tecnología de sonar de última generación y vehículos submarinos operados por control remoto (ROV), que permitieron explorar el lugar del naufragio.
El HMS Trooper fue hallado a unos 250 metros de profundidad y estaba partido en tres partes: la proa, la parte central y la popa. Los expertos creen que el submarino fue destruido por una mina submarina alemana, colocada en la zona días antes de que el Trooper patrullara el área. "La investigación constante y persistente dio sus frutos", declaró Thoctarides a Live Science, explicando que las difíciles condiciones del mar Ícaro, con sus intensas corrientes y cambios bruscos de clima, complicaron la búsqueda.
El submarino británico, bajo el mando del teniente John S. Wraith, había partido en septiembre de 1943 desde Beirut con el objetivo de patrullar el mar Egeo, en particular la zona del Dodecaneso, controlada entonces por las fuerzas italianas. El 5 de octubre, se le ordenó dirigirse a las islas de Naxos e Ikaria, pero nunca se volvió a tener noticias del navío. Estaba previsto que regresara a Beirut el 17 de octubre, pero nunca llegó a su destino, lo que convirtió su desaparición en uno de los enigmas más grandes de la Segunda Guerra Mundial.
Antes de su desaparición, el Trooper había completado una misión secreta en la isla de Eubea, bajo control italiano, donde desembarcó a tres agentes y un cargamento de suministros. Este tipo de operaciones encubiertas era común en la región, un área de gran valor estratégico para los Aliados en su lucha contra las fuerzas del Eje.
Durante décadas, las búsquedas del HMS Trooper resultaron infructuosas, en gran parte debido a un error de localización basado en el testimonio del teniente comandante Adrian Seligman, quien relató haber visto un submarino en la bahía de Alinda, en la isla de Leros, el 14 de octubre de 1943. A partir de esta información, las investigaciones se concentraron en esa zona, desviando los esfuerzos durante años. Sin embargo, nuevos estudios históricos revelaron que el submarino visto por Seligman no era el Trooper, lo que permitió a los investigadores retomar la búsqueda en áreas más cercanas a Donoussa.
El descubrimiento del Trooper cierra décadas de teorías y especulaciones sobre su destino. La revisión de archivos militares alemanes permitió confirmar la colocación de minas submarinas al norte de Donoussa pocos días antes de que el submarino fuera enviado a patrullar esa zona. Esta información clave fue la que guió al equipo de Thoctarides hasta el lugar del naufragio.
Este hallazgo es especialmente significativo, no solo por resolver un misterio histórico, sino también por su simbolismo. El HMS Trooper es ahora considerado una tumba de guerra, un lugar de descanso final para los 64 tripulantes que perecieron en la misión. Para sus familias y descendientes, el descubrimiento representa una oportunidad de rendir homenaje a los marineros que nunca regresaron.
El mar de Ícaro, donde se encontraron los restos del Trooper, es una región conocida por sus condiciones climáticas extremas, que dificultaron tanto la búsqueda como las operaciones del propio submarino en su tiempo. Según Thoctarides, las corrientes submarinas y los fuertes vientos pueden desestabilizar incluso a embarcaciones modernas, y probablemente contribuyeron a la pérdida del Trooper en 1943.
Además, el análisis de los restos sugiere que el submarino sufrió un "hundimiento muy violento", lo que refuerza la teoría de que chocó contra una mina submarina enemiga, una trampa letal común en las aguas del Egeo durante la Segunda Guerra Mundial.

