Historias del crimen: ¿Quién fue Karl Denke, el temible "Caníbal de Munsterberg"?
En pleno ascenso del imperio prusiano a principios del siglo XX, este dantesco personaje ocupó las tapas de los diarios de la época al sembrar muerte y desconcierto con sus crímenes.
El nacimiento del siglo XX mostró diversos adelantos en la medicina, industria, legislaciones o inventos, pero además de traer estos puntos positivos, también lo hizo con ciertos personajes oscuros que dejó la historia mundial, y uno de ellos se llamó Karl Denke, el denominado "El caníbal de Munsterberg", que tiene el triste registro de haber asesinado a 42 personas desde 1909 hasta 1924.
Nacido en agosto de 1870 en Oberkunzendorf (antigua Prusia y hoy perteneciente a Polonia), Denke vivió en el seno de una familia de granjeros, aunque a los pocos años se trasladó a la ciudad de Ziebice, donde sus estudios fueron magros, ya que sus maestros los definieron como un niño irrespetuoso y obstinado, de malas calificaciones, además de sufrir bullying por parte de sus compañeros que se burlaban de él por aprender tarde a hablar.
A los 12 años y tras terminar el colegio, Denke se escapó de su casa y aprendió a vivir como ayudante de jardinería, por lo que se supo que recién a los 25 años comenzó a vivir de forma independiente, ya que tras la muerte de su padre, recibió un dinero que le permitió comprar un terreno para ejercer la agricultura, pero es una actividad que no le rindió sus frutos.
Sin embargo, consiguió vender aquel lote y se compró una vivienda en el centro de la ciudad, pero los ahorros se les fueron esfumando con el tiempo y terminó alquilando la mayor parte de su casa (a inquilinos y viajeros que pasaban por ahí) y vivió en un cuarto restante de la misma.
A pesar de esto, Denke mostraba ser un personaje callado y amable en la ciudad, ya que solía dar limosnas en la iglesia, en la cual era organista, y hasta invitaba a dormir a su casa a personas sin hogar, con lo cual se ganó el apodo de "Padre Denke", y cuyas acciones le permitieron que la policía local le brindara una licencia de vendedor, situación que aprovechó para comercializar cinturones, cordones de zapatos, tirantes, cintas y hasta "escabeche de cerdo sin hueso", con lo cual este sujeto logró sobrellevar la crisis que atravesaba Europa en aquel momento.
Sin embargo, lo que todos ignoraban es de dónde lograba sacar la materia prima para realizar el escabeche de cerdo, situación que con los años se supo que se trataba de carne y piel humana.
Karl comenzó a matar en 1909 y su primera víctima fue Emma Sander (25), aunque su actividad se intensificó años más tarde, de hecho, entre 1921 y 1924 se registran la mayor cantidad de víctimas de este asesino serial.
Karl Denke: modus operandiEl modus operandi era similar en todos los casos, ya que conocía personas sin hogar o sin familia, los invitaba a su casa, los mataba, descuartizaba y utilizaba su carne, piel y huesos para comercializarlas en la mayoría de los casos.
A todo esto, los vecinos de la vivienda de Denke denunciaban continuos malos olores por el fuerte y penetrante aroma que salía del lugar (además de los martillazos y uso de la sierra constante), aunque los moradores pensaban que el asesino mataba perros para comercializar su famoso escabeche, con lo cual nunca hicieron la denuncia a la policía prusiana.
Todo terminó en diciembre de 1924, cuando uno de los inquilinos (un cochero de nombre Gabriel) escuchó ruidos y gritos en la planta baja, cuando bajó encontró a un joven sangrando (un vagabundo llamado Vincenz Oliver) con un hachazo en el cráneo y tambaleando por el pasillo, aunque la víctima alcanzó a decirle que lo había atacado Karl Denke con un arma blanca.
El cochero alcanzó a realizar la denuncia ante la policía, quien en principio no creyó que Karl pudiera estar detrás de este episodio, aunque lo detuvieron de todas maneras. Consciente de que estaba perdido y que la verdad saldría a la luz cuando allanaran su casa, Karl Denke decidió colgarse con una soga hecha de pañuelos esa misma noche que fue detenido, además quiso evitar la vergüenza y el rechazo público al cual se enfrentaría.
Días más tarde, la policía local consiguió la orden para allanar la casa del asesino y al ingresar a ella se encontró con un panorama dantesco: había huesos y trozos de carne, algunos en una solución de sal que estaban en tambores de madera para su conservación, cabello humano, cordones, cinturones y tirantes hechos de piel humana, fémures, costillas, entre otras partes.
Finalmente, la policía también logró encontrar tarjetas de identificación, documentos de varias personas y libros contables en los cuales figuraban los datos de las personas muertas y las fechas de las muertes. También se hallaron tres hachas, una sierra para árboles y otra para madera, tres cuchillos y utensilios para cortar con los cuales el "El caníbal de Munsterberg" dejó un sendero de muerte en la vieja Prusia.
Por G.A.

