Un empresario multimillonario había reservado un lugar en el submarino que fue al Titanic, pero no viajó por un mail que cayó en "spam"
Chris Brown, de 61 años, había reservado un lugar junto a su mejor amigo en el Titan que terminó implosionando y dejando cinco víctimas. Ciertas dudas sobre el sumergible lo hicieron bajarse de la expedición.
Chris Brown es un empresario de 61 años que se dedica al marketing digital. En varias ocasiones, pensó en la idea de ser parte de uno de los aventureros que formarían parte de la expedición del submarino Titan de OceanGate, la cual terminó en tragedia en su viaje a los restos del Titanic.
Su mejor amigo, el explorador británico Hamish Hardin, fue una de las cinco víctimas fatales. Ambos amigos habían pagado el 10% del viaje para reservarse un lugar. Sin embargo, el empresario se bajó a último momento.
Brown y su amigo personal tomaron la decisión de visitar los restos del barco hundido en 1912 cuando se encontraban tomando unas cervezas en la isla privada de Richard Branson, dueño del emporio Virgin y conocido de ambos. La decisión se tomó en 2018, convirtiéndose en los primeros en pagar la reserva del viaje, que tenía en ese momento un costo total de 80.000 libras.
A pesar de haber pagado la exagerada suma, algunas cuestiones lo hicieron dudar. Brown viajó hacia Bahamas para ver cómo se preparaba el sumergible. La seguridad y la tecnología no estaban a la altura de semejante expedición, según su análisis.
"Descubrí que utilizaban viejos postes de andamiaje para lastrar el submarino y que sus controles se basaban en mandos de juegos de computadora", explicó en el periódico británico The Sun.
"Si tu idea es construir tu propio submarino, probablemente puedas utilizar barras viejas de los andamios, pero se trataba de una nave comercial", analizó.
Brown cuestionó también la iluminación improvisada, los espacios confinados y la posición de los propulsores, ubicados cerca de unos cables "que podrían engancharse en cualquier parte".
El análisis realizado cada vez concluía en más falencias. Asimismo, que el submarino únicamente pudiera ser abierto desde el exterior le generó titubeos. "Esto no solo plantea un problema con el suministro de oxígeno en la superficie, sino que también es una preocupación de seguridad", detalló, en otra entrevista al Daily Mail. "No me gustó nada el diseño. Creo que la empresa tomó demasiados atajos", declaró contundentemente.
Finalmente, su plan de viajar al Titanic quedó totalmente descartado por un mail que cambió todo. Luego de conocer al Titán por dentro, Brown decidió enviar un correo electrónico a OceanGate exigiendo algún tipo de certificación de seguridad. La empresa, sin embargo, jamás le contestó. "Todo eso hizo aumentar mis sospechas. Les envié un email y les dije: 'Ya no puedo continuar con esto'", confesó.
Fue en ese momento cuando pidió el reembolso de la señal del 10%. "Todo era un poco inepto y me hizo pensar en el riesgo que corría", concluyó.
Pese a la contundente decisión de Brown, Harding mantuvo el plan y terminó siendo una de las cinco víctimas fatales. El pasado jueves, hallaron los restos del submarino a 500 metros de la proa del Titanic.
"Estoy profundamente entristecido por la tragedia del Titán. El mundo de la exploración ha perdido a personas increíbles. Mis pensamientos están con las familias de todas las almas perdidas", expresó el empresario.
Hamish Hardin, un “explorador apasionado”Hamish Harding tenía 58 años y era padre de dos hijos. Era un destacado explorador que el año pasado voló al espacio en un vuelo del cohete Blue Origin de Jeff Bezos. Además, formó parte de dos misiones al Polo Sur y se había sumergido al Challenger Deep, el punto más profundo de la Tierra en el fondo del océano Pacífico.
"Era un explorador apasionado, sin importar el terreno, que vivía su vida para su familia, su negocio y para la próxima aventura", lo definió su familia en los medios británicos.
"Fue un guía, una inspiración, un apoyo y una leyenda viva. Era único y lo adorábamos. Lo que logró a lo largo de su vida fue realmente destacable y si podemos extraer un pequeño consuelo de esta tragedia es que falleció haciendo lo que amaba", destacaron.
Hamish Harding viajaba en el Titán junto al otro millonario empresario paquistaní Shahzada Dawood y su hijo Suleman, estudiante de 19 años; el explorador francés Paul-Henry Nargeolet y el consejero delegado de la firma OceanGate, Stockton Rush.
La implosión catastrófica que destruyó al submarino habría ocurrido con una fuerza y velocidad increíbles dada la aplastante presión de las columnas de agua en el fondo del Océano Atlántico Norte, lo que habría provocado la muerte instantánea de los tripulantes.

