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@JavierCarrodani


Con la constatación de los primeros efectos negativos sobre la economía real de la merma en la cosecha de granos por la sequía, la corrida cambiaria y los recortes presupuestarios anunciados por el gobierno, distintas consultoras replantearon sus estimaciones de crecimiento para 2018 y, en su gran mayoría, ven casi seguro que a fin de año la cuenta arrojará una caída del PBI.

Aunque se trataría una cifra inferior al uno por ciento, el golpe para el gobierno de todas formas sería fuerte, dado que ya no podría exhibir los tan ansiados dos años consecutivos de crecimiento que el país no logra hilvanar desde 2011. Seguramente iba a ser el principal argumento económico del presidente Mauricio Macri y de todo Cambiemos durante la campaña electoral del año próximo, en busca de la reelección. Ahora les resultará muy difícil convencer al electorado de que el panorama a futuro será promisorio, cuando el producto bruto se encamina a quedar igual que a fines de 2015, pero con un millón y medio más de habitantes, por lo cual el PBI per cápita retrocederá aun al nivel de años anteriores.

En cuanto a 2019, todas las fichas están puestas en una cosecha de soja y otros granos muy superior a la de este año. Eso generaría un buen caudal de dólares genuinos que podrían calmar con más firmeza el volátil mercado cambiario local, ya que permitirían reducir más el déficit fiscal y generar la tan ansiada confianza de los inversores. Mientras tanto, parece que el consumo seguirá cayendo, dado que -como decía un tal Juan Domingo Perón- los salarios suben por la escalera y los precios, por el ascensor.