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@flopa01


Cinco rubros pasaron el 20% de inflación en su variación de julio con respecto a diciembre de 2017. Transporte es el que registró el mayor incremento, al llegar al 28%; el que le sigue, alimentos, marcó 22% de suba. El daño al bolsillo de los sectores más vulnerables de la población es claro: la comida y la movilidad en servicios públicos son los que más se encarecieron en lo que va del año, según el Indec. Y a la medición anual todavía le queda por analizar cinco meses en los que la apreciación del dólar impactará de lleno e incluirá, entre otros, el 33% de alza promedio para colectivos y trenes que entró en vigencia ayer.

Los registros del ente estadístico nacional son alarmantes y aún falta lo que el mismo gobierno asume como la peor parte. "Se vienen meses difíciles", admitió el presidente Mauricio Macri en julio. De agosto a diciembre vendrá el estado más complicado, el de recesión. El traslado a precios de una devaluación interanual del 75%, junto a otros aumentos por venir, como el del gas, generará aún mayor deterioro de la capacidad adquisitiva de los trabajadores.

En el caso de los transportes a nivel nacional, el Índice de Precios al Consumidor publicado ayer marcó un 5,2% de suba en julio. Es por la quita oficial de subsidios, frenada en 2017 por las elecciones legislativas, pero retomada con fuerza de enero a junio de 2018 con la aplicación de un ajuste del 66% escalonado. Agosto, septiembre y octubre aportarán lo suyo para llegar al 100% de alza en el año. Noviembre y diciembre son aún una incógnita. El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, no descartó que ese porcentaje pueda crecer al aclarar que "nosotros no controlamos variables como el combustible, por lo que no podemos asegurar qué pasará a futuro".

Lo que ocurrirá con las naftas en los próximos meses no estará muy lejos de los constantes incrementos del verano y de los últimos tras la crisis cambiaria de mayo y junio. El mercado del insumo base de la actividad económica está desregulado y, como siempre, afectará el precio de los boletos de colectivos y trenes al igual que el de los alimentos (+4% en julio). Los salarios parecen no tener el mismo envión: el nuevo techo del 25% anual que habilitó el Ministerio de Trabajo no alcanza a todas las actividades laborales de la misma manera en que la inflación se desparrama por las necesidades básicas. Con todo, el gobierno enfrenta un doble desafío: combinar aumentos con recesión o frenar algo la inflación y combinar aumentos con la elección presidencial. ¿Cuál será?