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A dos meses de su despedida (1º de mayo de 1974), Juan Domingo Perón legó el último mensaje doctrinario: el “Modelo Argentino para el Proyecto Nacional”. El mismo Perón que en una de sus últimas reuniones de gabinete, al escuchar decir “nosotros, los peronistas”, salió al cruce con una broma pedagógica: “Yo soy Perón, pero no soy peronista, soy justicialista”.

El “último” Perón, que quería a Balbín en la fórmula, y fue forzado por el PJ a llevar a su tercera esposa de vice, volvió del exilio por la “reconstrucción” del país. Las ideas del “Modelo” son las que inspiraron la renovación de los 80 liderada por Antonio Cafiero: subir del personalismo al institucionalismo, democratizar la conducción y concertar políticas de Estado desde el Consejo para el Proyecto Nacional.

Aparte de los partidos, señala Perón en el Modelo Argentino, “el hombre también se expresa a través de su condición de trabajador, intelectual, empresario, militar, sacerdote, etc.”. O sea que los gremios y corporaciones de la sociedad deben consensuar políticas que después el Congreso ha de sancionar.

Cafiero perdió la interna presidencial con  Carlos Menem en 1988. El califa de Anillaco no actualizó al peronismo, sino que rescató al viejo programa del ingeniero  Alvaro Alsogaray, en versión  Domingo Cavallo. Las corporaciones extranjeras asociadas a la patria contratista desplazaron cualquier instancia de concertación.

Menem presumía de ser ”el mejor discípulo de Perón”. El menemismo desembocó en la derrota electoral del 99.  Nestor Kirchner, en 2003, tomó la posta de un peronismo dividido e impresentable. Lo reconstruyó apalancado en las organizaciones sociales y los sindicatos. El PJ, tan nepotista como en el 73 con Isabel Martínez de vice, en 2007 bendijo la candidatura de su esposa a la Rosada.

Ella prometió “más institucionalidad”, pero sólo disciplinó el voto peronista como sostén del proyecto setentista de la izquierda sin votos. El “último” Perón sigue esperando su hora. “Ese viejo de mierda”, como le dijo ella a Cafiero, al negarle fondos para el monumento que terminó inaugurando Mauricio Macri. Sin Menem ni Cristina, ¿será el turno del “último” Perón? ¿El del justicialismo que abra camino entre la estafa nac&pop y los ceos de la República amarilla? Quedan dos años para hacerlo posible.