jcarrodani@cronica.com.ar 
@javiercarrodani 

Pasó más de un año. A fines de diciembre de 2016, bajo el título "Mucho cuidado con las líneas aéreas de bajo costo", en este espacio se buscó poner una alerta ante la decisión tomada del gobierno nacional, de buscar abrir el mercado de transporte aéreo local a una mayor competencia que resultara en un abaratamiento de los vuelos para los usuarios.

Desde entonces hasta la fecha se otorgaron unas 300 rutas a seis empresas, mientras que hay otras siete compañías que pidieron permisos para volar. Por ejemplo, Avianca recibió 16 rutas, Norwegian obtuvo 152 permisos y Flybondi, 85. En este último caso resulta inevitable detenerse.

Comenzó a operar hace pocas semanas y ya registró algunos traspiés. El más reciente fue el último lunes a la noche, en Córdoba, cuando un vuelo que debía llegar desde Puerto Iguazú para luego seguir hasta El Palomar se suspendió hasta el mediodía siguiente por fallas en el motor de la aeronave que -por lo que se sabe- ya tiene sus años y varios miles de kilómetros de vuelo.

El enojo de decenas de pasajeros derivó en incidentes e intentos de agresión a empleados que, como suele ocurrir, tuvieron que poner la cara por la empresa mientras las autoridades brillaban por su ausencia. Agréguese que Flybondi está en la mira judicial porque su titular, Richard Guy Gluzman, fue socio de uno de los vicejefes de gabinete, Mario Quintana.

Dado que es una cuestión a la que el gobierno apuesta muy fuerte y que se trata de un emprendimiento que recién comienza, cabría esperar un desempeño mucho más sólido y eficiente para respaldar la iniciativa. Hasta ahora, no se ha hecho más que debilitarla. Cabe añadir también que el Poder Ejecutivo debió remitirle al juez federal Sergio Torres un informe con las medidas tomadas "para garantizar la seguridad del tráfico aéreo y el uso racional del espacio" ante el desembarco de las nuevas empresas y la apertura de El Palomar, que también ha tenido un marco bastante polémico sobre si estaba realmente en condiciones para ser habilitado como aeropuerto comercial.

La idea de volver sobre este tema no es golpearse el pecho por haberlo planteado tiempo atrás. Más bien es insistir en que las autoridades sean todo lo serias y rigurosas que corresponda, porque seguramente nadie quiere asistir a otra tragedia como aquella de LAPA, en Aeroparque, el 31 de agosto de 1999.