@jorgecicu

"Hay que pasar el invierno”. La tristemente célebre frase fue pronunciada el 29 de junio de 1959, por el entonces ministro de Economía, Álvaro Alsogaray. Ocurría que el gobierno del presidente Arturo Frondizi estaba pasando por difíciles circunstancias financieras que le impedían, entre otras cosas, pagar a tiempo los sueldos de la administración pública.

Alsogaray estimaba que, una vez pasados los meses invernales, con la primavera, iba a llegar una mejora en la situación económica del país. Casi seis décadas después, el país vive una dura realidad, una persistente “tormenta” -a decir del gobierno- en nuestra economía, que llevó a niveles altísimos de inflación y pobreza.

Pero las autoridades entienden que son los últimos chaparrones de esta tormenta. Que ya a partir del segundo trimestre de 2019 empezarán a verse las mejoras. Parafraseando a Alsogaray, se podría decir que “hay que pasar el verano”. Esperanzados en una cosecha récord, en mantener domado el dólar, en ir bajando las tasas de interés y en la recuperación del empleo, a partir de marzo del próximo año, los funcionarios entienden que el verano seguirá siendo duro para los trabajadores.

De ahí que se planteó este bono para los empleados privados, a pagar con los sueldos de noviembre y enero, entendiendo que el medio aguinaldo ayudará a pasar las fiestas de fin de año. En marzo, los jubilados recibirán un aumento mayor en porcentaje al de diciembre. El decreto que está estudiando el gobierno sobre el bono también incluye unos artículos dedicados a poder revisar y frenar los despidos hasta marzo. ¿Serán suficientes estas medidas para pasar el verano? Nadie lo sabe. Por lo pronto, el gobierno trabaja fuertemente con los movimientos sociales para evitar un diciembre conflictivo. “Hay que pasar el verano”, diría Alsogaray. Después, se espera, vendrán tiempos mejores.