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@ernestohadida

Dicen quienes saben de derecho que en materia laboral la mejor forma de esconder un elefante es desatar una estampida de elefantes en una avenida. En los hechos, esa parece ser la estrategia tomada por el gobierno, al aprobar rápidamente el acuerdo entre Carrefour y el gremio de Comercio, que a través de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ofrecerá 1.000 retiros voluntarios pagando un 150% de la indemnización, otorgará paritarias sólo sobre el básico por tres años y tendrá como beneficio una rebaja del 50% de las cargas patronales.

Ocurre que en medio de la estampida que causará el PPC de Carrefour -el cual sólo se les permite a empresas de más de 1.000 trabajadores que pretenden desvincular a más del 5% de su plantilla- acaso pase inadvertido un paquidermo de enormes dimensiones: el elefante de la flexibilización laboral que, al no poder pasar por el Congreso, comienza su pesada marcha a través de acuerdos entre privados y sindicatos.

Las razones para pensar que tras este pacto entre el hipermercado francés y los sindicalistas de Comercio se vislumbra la trompa y los colmillos del elefante flexibilizador son evidentes: el proyecto de reforma laboral que impulsaba el gobierno en noviembre de 2017, y que no pasó el filtro de la CGT y luego de los legisladores del Frente Renovador, el PJ y el FPV, tenía entre sus ejes la baja de aportes patronales, la reducción de indemnizaciones y restricciones a los juicios laborales. Tres puntos que se cumplen en el reciente acuerdo aceptado por el Ministerio de Trabajo y el gremio de Comercio.

Lo cierto es que Carrefour ya venía dando mensajes del desbande, ya que al presentar el PPC afirmó que posee 18.000 empleados activos, unos 2.600 trabajadores menos que los 20.600 que declaró en diciembre de 2015, por lo que extraña que Trabajo y Comercio no supieran de los despidos por goteo que hacía la empresa.

En tanto, los más memoriosos comparan el texto de la reforma laboral enviada al Congreso -que en el proyecto oficial sostenía que su objetivo era la “liberalización de las fuerzas de la producción y del trabajo de todos aquellos mecanismos regulatorios”- y recuerdan proyectos parecidos durante la última dictadura militar y el menemismo, que buscaron flexibilizar el mercado de trabajo -y lo lograron- haciendo pasar el elefante en medio de la estampida de paquidermos. Una estrategia útil para quien está por sobre el animal, pero peligrosa para quienes están por debajo o por delante de los elefantes.