No hay futuro sin conciencia del pasado

Opinión por Analía Caballero. 

acaballero@cronica.com.ar 
@analiacab 

Dicen que la percepción del tiempo varía según el sujeto y sus circunstancias. En Argentina meses y años pasan volando, y nos olvidamos demasiado rápido de muchas cosas, quizá porque suceden tantas que cuesta que alguien lleve la cuenta. Este jueves, la muerte de Alexis Valencic, de 40 años, durante una clase de crossfit, ocupó gran parte de la agenda mediática, con los consecuentes consejos médicos y debates sobre cómo se podrían evitar este tipo de hechos lamentables a través de la regulación.

Enseguida todo parecía un déjá vu, ya que desde que se puso de moda este tipo de entrenamiento intenso -un programa de fuerza y acondicionamiento que utiliza el ejército de Estados Unidos y que se basa en distintos ejercicios de resistencia y actividad física- varios fueron los casos que terminaron mal.

En julio de 2014, un joven de 26 años falleció en un gimnasio de Recoleta. Era hijo de un médico. Entonces se escucharon las mismas advertencias y discusiones. Pasaron tres años, y seguimos sin saber de qué modo el Estado podría colaborar en prevenir estas desgracias.

Otro ejemplo de nuestra memoria corta, que nada tiene que ver con la muerte de Valencic. Este jueves Ari Paluch volvió al aire en la misma radio que no había querido renovarle contrato hace diez meses luego de las acusaciones de acoso sexual en su contra. No sólo no se refirió al asunto en su regreso, sino que hasta se dio el gusto de bromear sobre "nuevas víctimas" en su renovado equipo de producción.

Nos olvidamos de promesas de campaña, de políticos que se odiaban y hoy pergeñan alianzas y tantas otras cosas, que nos estamos convirtiendo de a poco en una nación que vive del presente... con el daño que eso puede provocar.

Esta nota habla de: