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Este martes se cumplieron 10 años del famoso voto "no positivo" del entonces vicepresidente Julio Cobos, por el cual no llegó a ser ley el proyecto de retenciones móviles a las exportaciones de soja que impulsaba el gobierno al que él mismo pertenecía. Tal decisión motivó un gran festejo de los sectores rurales, de la oposición política y hasta de algunos dirigentes que hasta ese momento formaban parte del oficialismo y luego emigraron a otros partidos o espacios.

Más allá de eso, el episodio fue considerado como el punto inicial de la llamada "grieta" entre los argentinos que siguieron apoyando al kirchnerismo y quienes se plantaron en la otra vereda. Pero también generó una indignada reacción en buena parte de los cuadros políticos oficialistas que, lisa y llanamente, tildaron de "traición" el voto de Cobos y exigieron su renuncia.

Ahora bien, el principal argumento para demandar que Cobos se fuera de la vicepresidencia fue que había desoído (o desobedecido) la voluntad de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y del ex presidente Néstor Kirchner, quienes además habían sido los que lo invitaron a sumarse al proyecto de coalición que encabezaba el Frente para la Victoria.

Recuérdese que el radicalismo expulsó a Cobos cuando éste aceptó integrar la fórmula con Cristina. Es decir que ya sumaba al menos dos hechos de traición política en pocos meses. En su descargo, el entonces titular del Senado argumentó que votó en función de sus convicciones. Él no estaba de acuerdo con el proyecto y se pronunció en consecuencia.

Quien escribe estas líneas discrepa con la posición adoptada por Cobos en ese tema, pero valora plenamente el hecho de que no haya dejado de lado su pensamiento en función de formar parte momentáneamente -como quedó claro después de haber actuado según su parecer- de una estructura de gobierno.

En una futura columna se abordará la mentada cuestión de la disciplina partidaria, que tantos dirigentes mezclan con la idea de lealtad para justificar el hecho de acompañar y hasta de votar medidas que personalmente no comparten ni llevarían adelante, si de su parecer dependiera.