Entre las curiosidades que dejó el cierre de listas en todo el país, una sobresale desde el punto de vista institucional: la decisión de tres gobernadores de anotarse como candidatos suplentes a senador. Lo que en principio podría leerse como una ilegítima movida testimonial para reforzar las chances de sus candidatos poniendo el propio nombre en las boletas, esconde un artilugio todavía más escabroso, como el de prepararse un retiro seguro tras dejar las respectivas casas de gobierno.

Los mandatarios de Mendoza, el radical Rodolfo Suárez; Santa Fe, el peronista Omar Perotti; y Tucumán, el también justicialista Juan Manzur, se hicieron un lugar en las listas de aspirantes al Senado. En los dos primeros casos, se trata de provincias que tienen prohibida la reelección en el Ejecutivo local. Sin romper las reglas, el poder siempre estimula la imaginación para forzar la letra hasta rincones impensados. Vale el análisis por separado.

Suárez buscará quedar como suplente, en la Cámara alta, de su predecesor en el gobierno provincial, Alfredo Cornejo. Si el titular del radicalismo nacional decidiera, en poco más de un año, volver a candidatearse a la gobernación, se vería obligado a dejar la banca del Senado. El actual mandatario pegaría así el salto al Senado. Justo con cuatro años de mandato por delante, el tiempo exacto para volver a pensar en un cargo ejecutivo. Parece un trabalenguas y está supeditado al acompañamiento popular para que cada uno de los tramos se concrete. Pero lo rebuscado no le quita veracidad al juego especulativo en marcha.

Con la misma "apuesta combinada", Perotti también será candidato a senador en pleno mandato. En su caso, en medio de una interna que fue más lejos de lo que se preveía, en el marco de un Frente de Todos que pretendía mostrar unidad en los principales distritos.

"Trabajamos muchísimo para que nuestro compañero Omar Perotti fuera gobernador de la provincia de Santa Fe. Nunca imaginé que desde ese lugar él iba a intentar imponer una hegemonía a cualquier costo", dijo el ministro de Defensa, Agustín Rossi, protagonista de la jugada más arriesgada del cierre de listas. El funcionario, enfrentará al candidato del gobernador, Marcelo Lewandowsky, y de Cristina, Alejandra Sacnun. De perder la interna, su lugar en el gabinete nacional quedaría francamente desdibujado, si es que sobrevive.

Perotti, en tanto, se reservaría la decisión de pasar a la Cámara alta en 2023, una movida que, aunque en ese caso era de la Casa Rosada al Senado, trae reminiscencias de costumbres propias de la época del fraude patriótico.

Lo de Manzur podría lucir, a priori, simplemente como una testimonial más. El gobernador tiene a su vicegobernador, Osvaldo Jaldo, como enemigo íntimo. De hecho, el vice dejará el cargo ejecutivo para encabezar la nómina de precandidatos a diputados nacionales que desafía a Manzur. En Tucumán, con una guerra declarada entre los líderes justicialistas, nunca hubo esperanzas de acordar una lista de unidad. En ese río revuelto, la mullida banca de Entre Ríos e Hipólito Yrigoyen luce tentadora.

De paso, en todos los casos, los mandatarios accederían a fueros que los dejen a resguardo de planteos judiciales.

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