El regreso del "Plan A", el único de Cambiemos
Opinión por Gabriel Calisto.
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El dólar encontró unas semanas de calma. Se cerró el acuerdo con el FMI, celebrado en los despachos oficiales. El Presupuesto se encamina a su votación sin cambios en el Senado. Los radicales no rompieron. María Eugeníua Vidal no se sumó a las presiones para armar un "plan b".
Con todas esas novedades, Cambiemos reflotó su "plan a" electoral: todos buscarán su reelección: Mauricio Macri disputará seguramente ante Cristina Kirchner las presidenciales, María Eugenia Vidal intentará conservar la provincia de Buenos Aires como flamante bastión amarillo, y Horacio Rodríguez Larreta "cuidará" el pago chico: la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Tal como lo habían dicho antes de la crisis, los referentes vuelven a instalar ese escenario. Tras varias semanas de tensión interna, el oficialismo logró ordenar -al menos por ahora- su incontenible interna. Hasta Elisa Carrió, la volcánica diputada que pidió juicio político al ministro de Justicia y acusó al Presidente de operar con agentes de inteligencia para garantizar la impunidad de sus amigos y familiares, se llamó a silencio, para extender una calma política invalorable para encarar el año electoral.
De más está decir que la economía lejos está de un escenario favorable. El fuerte ajuste que se vota con el Presupuesto se suma a las empresas en crisis, las tasas de interés que bloquean cualquier aparato productivo y un clima social crispado apenas dos meses antes de las fiestas, siguen siendo el panorama alarmante que el gobierno debe aún resolver.
Sin embargo, el optimismo, un sello de Cambiemos, volvió a instalarse entre los voceros del Ejecutivo nacional. La oposición, de más está decir, colabora con lo suyo. Pese a eso, el oficialismo debería tomar nota de la lección que le dejó este año: nunca hay que cantar victoria antes de tiempo.

