El síndrome de Sandra Pitta, la pesadilla del kirchnerismo
Opinión por Gabriel Calisto.
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@gcalisto
En teoría política se destaca una y otra vez que el voto tiene un fuerte componente emocional, por encima del factor racional. De ahí que los candidatos se muestren con sus familias, con sus mascotas y fuera de la agenda política. Buscan caer bien, no seducir con ideas o propuestas. El duelo entre perros de Instagram, Balcarce por Mauricio Macri y Dylan por Alberto Fernández, es un claro ejemplo en nuestro país.
En ese terreno, el equipo de Juntos por el Cambio hizo escuela en 2015, y apela ahora a la microsegmentación para reconquistar a sus votantes. Ir a sus casas -previamente identificadas y geolocalizadas- y escucharlos. Dejarlos que descarguen su ira y ofrecer, al menos, poner la oreja y la cara para hacer frente al enojo. Confían en que eso marcará una diferencia que los lleve a darles una segunda oportunidad.
En el kirchnerismo de Fernández, mientras tanto, tienen pesadillas sobre el "síndrome Sandra Pitta". Se trata de la científica del Conicet que firmó una solicitada respaldando la candidatura de Mauricio Macri, y luego aseguró que si ganara el Frente de Todos debería dejar el país.
¿Por qué prefiere a alguien cuya gestión la afectó directamente en forma negativa antes que al kirchnerismo? La respuesta sólo puede ser emocional. Pitta luego protagonizó un cruce directo con Alberto, quien la mencionó en un acto. Este domingo , la científica reconoció que "debería votar por los Fernández", pero no lo hará. ¿Cuántas Sandra Pitta hay en el país? ¿Cuántos enojados con Macri, pero aún más con Cristina?
El Presidente pareció entender ese clic y este domingo pidió que lo voten "sin explicar los motivos". No hace falta entender por qué. No hace falta debatirlo. La razón podría ser fatal.

