Francisco y una convocatoria sin precedentes

Opinión por Alicia Barrios. 

@alicia_barrios 

El Vaticano está blindado. Así será hasta Reyes. Se desplegaron 2.000 agentes. Es para garantizar la seguridad de la innumerable cantidad de fieles que llegan a Roma para acompañar las ceremonias que oficia Francisco. Esta convocatoria de Jorge Bergoglio no tiene precedentes con otro antecesor. Es incomparable. El Urbi et Orbi, cuando habla a la gente desde el balcón, es uno de los momentos más esperados por el pueblo de Dios.

En esta oportunidad pidió por seis conflictos latentes en el mundo y agregó su preocupación por la crisis de Nicaragua. El Papa está en la cima del liderazgo. Así se puede comprobar que es argentino, pero no es propiedad privada nuestra. Está atento a los gravísimos problemas que amenazan la paz.

Esta Navidad lo oyó con atención, presente en la plaza San Pedro, un auditorio de más de 30.000 personas. En la amada y martirizada Siria están crucificando cristianos. Rogó para que encuentren la fraternidad y ese pueblo que tuvo que dejar hasta sus tierras pueda regresar. No es un dato menor que el cardenal Pietro Parolin, el número dos en la línea de sucesión de Su Santidad, secretario de Estado, haya concelebrado la misa de Navidad en Irak.

Esta es una señal que indica como altamente posible que Bergoglio visite Irak. Es oportuno recordar que más de un millón de cristianos abandonaron el país, donde tuvieron una presencia durante más de dos mil años. Parolin, como en su momento también lo denunció Francisco, habló de "la voluntad de vaciar de cristianos Medio Oriente".

Francisco, que tiene la mirada puesta en la humanidad, percibe una familia donde no siempre los hermanos están de acuerdo. Su deseo más ferviente es que se dé la fraternidad, aunque tengan ideas diferentes, puedan respetar y escuchar al otro. Para él, Dios es Padre Bueno y nosotros todos hermanos.

La palabra hermano (fratello) fue la que más utilizó en todas sus homilías navideñas. Está tratando de que podamos hermanarnos por encima de las divisiones y las discordias. En eso anda Francisco, quien sin duda está lejos del imaginario periodístico nacional, que no termina de entender que todos los días, cuando se despierta, no desayune leyendo los diarios argentinos.

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