Juntos por el Cambio y el "patricismo"

Por Jorge Cicuttin.

Parte, por momentos importante, de la oposición partidaria y mediática planteó –en campaña- y plantea hoy que Alberto Fernández tiene un problema en su gobierno que tiene nombre y apellido: Cristina Kirchner. Sostienen que no lo deja gobernar como quiere y que permanentemente lo está tironeando hacia medidas y políticas de gobierno que el Presidente no desea.

Alberto Fernández está en conflicto con el “cristinismo”, especulan macristas y radicales. Por esta razón, advierten, su administración no responde a las expectativas que tuvieron quienes lo votaron el año pasado.

Ahora están yendo más allá: “Son lo mismo”, aseguran.

El asesinato del ex secretario de Cristina Kirchner, Fabián Gutiérrez, puso en evidencia una confrontación interna en Juntos por el Cambio entre un ala extremista y otra más dialoguista. Quien lidera el sector más duro, confrontativo y que pretende romper todo puente con el gobierno de Alberto es sin ninguna duda Patricia Bullrich, a quien Mauricio Macri puso al frente del PRO.

 

 

El documento que hizo público Bullrich poniendo el caso Gutiérrez bajo la sospecha de un crimen político del kirchnerismo, terminó no solo rompiendo los puentes con el Gobierno-“es canallesco”, dijo el Presidente, “no sé cómo vamos a volver a juntarnos después de esto”, advirtió Santiago Cafiero-, sino dentro de la principal agrupación opositora.

Si el Frente de Todos, como dice la oposición, está complicado por el “cristinismo”, ahora Juntos por el Cambio tiene un gran problema con el “patricismo”. Cuanto de la ofensiva que lleva adelante Patricia Bullrich tiene el visto bueno de Macri, no se sabe. Por lo menos el ex presidente no se ha expresado públicamente sobre el tema.

El ala dialoguista, de la cual Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal, el radical Mario Negri y algunos intendentes forman parte, entienden que el documento –“no consensuado”, dicen- sobre la muerte de Gutiérrez fue la gota que rebalsó el vaso. El jefe de gobierno porteño planteó la formación de una mesa ejecutiva del PRO para consensuar las estrategias a seguir y restarle poder a Bullrich.

 

Antes que el tema Gutiérrez, al que el “patricismo” –al que se sumó el independentista mendocino Alfredo Cornejo- llamó de “gravedad institucional”, fueron otros puntos en los que el ala dura de Juntos por el Cambio intentó marcar la cancha política. Todos de “gravedad institucional”, porque con la cuarentena se ponía en juego el sistema republicano de división de poderes, con la intervención de Vicentin se iba a abrir el paso para expropiar las empresas privadas exitosas y la investigación del espionaje ilegal durante el macrismo la convirtieron en un ataque a la libertad de prensa.

En todas esas situaciones, el “patricismo” le marcó el rumbo a su partido y a medios y periodistas amigos. Se supone que Bullrich pretenderá llevar la misma estrategia a la batalla electoral del año próximo cuando se jueguen las elecciones legislativas.

¿Lo podrá hacer? Dependerá en gran parte de quienes lideren políticamente Juntos por el Cambio y del rol que asuma Macri. Por el momento y cómo dicen los macristas de Cristina, Patricia “va por todo”.

 

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