No hay otra salida más que la negociación
Opinión por Alicia Barrios.
Nicolás Maduro y Juan Guaidó tienen que tener la misma voluntad de mediación. Francisco está dispuesto a autorizar una acción diplomática en Venezuela para encontrar una solución pacífica. No es posible con uno solo. La carta de Maduro no alcanza. Son las dos cabezas las que tienen que ponerse de acuerdo y manifestarlo por escrito.
Su Santidad admitió que recibió la carta de Nicolás Maduro pero aún no contestó. La envió a través de un sobre diplomático. Está viendo qué se puede hacer. Antecedentes: hubo un intento con presencia de la Santa Sede en Venezuela, del cual participaron el ex presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero con monseñor Tscherrig, luego con monseñor Celli, y eso quedó en la nada.
Francisco está muy bien informado de la situación en Venezuela. El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado, el número dos en la sucesión papal, fue nuncio apostólico de Venezuela, hasta que lo convocaron para ocupar el cargo en el Vaticano. El sustituto, o sea el número tres, es el cardenal venezolano Edgar Peña Parra, quien el pasado 15 de octubre tomó posesión de su misión.
Al mismo tiempo que el superior de la Compañía de Jesús (jesuitas) es el venezolano Arturo Sosa Abascal, quien fue elegido en Roma. Jorge Bergoglio tiene data de primera mano. El 4 de abril de 2017, en un comunicado de la Secretaría de Estado, manifestaron la profunda preocupación por la radicalización y el agravamiento de la crisis en la República Bolivariana, por el aumento de muertos, heridos y detenidos.
Asimismo, informaron que Francisco "sigue de cerca la situación y sus implicaciones humanitarias, sociales, económicas e incluso espirituales". No tan sólo esto, también pidió "a todos los actores políticos, y en particular al gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales".
Nunca les dio la espalda. Si algo está claro es que Bergoglio va a dar todos los pasos necesarios para evitar una guerra civil en Venezuela, siempre y cuando Juan Guaidó y Nicolás Maduro estén dispuestos a caminar juntos. No hay otra salida más que la negociación. La jerarquía eclesiástica venezolana, junto a todos los sacerdotes, transmite contención y confianza en la gente. Acompañan y en esta tarea están poniendo todo de sí mismos.
Francisco es sabio en estos temas, y para él la mediación es el último paso. Antes hay que dar otros pequeños, iniciales, facilitadores para acercar a las partes y para un diálogo. Esto se hace en la diplomacia. Que sea con luz. Confiemos en él.

