Supernova: histórico choque de dos astros
Logran capturar los primeros minutos de una explosión de estrellas, un acto impactante para los astrónomos.
Por Marcelo Peralta Martínez
suplesdomingo@cronica.com.ar
En la inmensidad del universo, astrónomos observaron por primera vez la onda de choque que generó una explosión de estrellas y el momento fue registrado para la eternidad.
Este precedente, ocurrido en 2014, fue recientemente publicado en forma oficial por los investigadores a cargo del estudio, el cual vio la luz en Science, la revista científica y órgano de expresión de la American Association for the Advancement of Science, la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia.
Antes de adentrarnos en los pormenores del caso, debemos saber que la explosión de una supernova es siempre más brillante que el resto de su galaxia, al tiempo que su luminosidad suele permanecer por semanas, situación que le permite a los expertos realizar sus estudios e investigaciones, destacando que hasta antes de este hallazgo, la información sobre los primeros momentos de este fenómeno era poca o casi nula.
Primeros detalles
La ciencia explica que una supernova normal se produce cuando una estrella masiva agota su energía y pierde su gravedad, provocando que su núcleo colapse o explote dejando así lo que se conoce como agujero negro o estrella de neutrones. Así, cabe destacar que estas estrellas masivas nacen en sistemas binarios, y tras la explosión sus restos permanecen en órbitas cercanas con sus estrellas compañeras.
Por lo tanto, por esta situación los objetos podrían ingresar en espiral y fusionarse, lo que convierte este caso en algo único en el que por primera vez se puede observar la onda de choque que generó.
El registro
Un equipo de astrónomos capturó los primeros minutos de la explosión de dos estrellas y gracias a esta supernova hallaron pruebas de un agujero negro que se sumó (en espiral) al núcleo de otra, situación que provocó que esta explotara como una supernova.
Con esta información los expertos analizaron datos varios telescopios y de la Estación Espacial Internacional, y reconstruyeron los pasos previos al explosivo choque “de una danza de la muerte que duró siglos entre dos estrellas masivas”, según informó en un comunicado oficial al Observatorio Nacional de Radioastronomía estadounidense.
Al colapsar el núcleo, se formó brevemente un disco de material que orbitaba estrechamente alrededor del intruso y propulsó un chorro de material hacia el exterior del disco a velocidades cercanas a la de la luz, abriéndose paso a través de la estrella.
“Ese chorro es el que produjo los rayos X vistos por el instrumento MAXI a bordo de la Estación Espacial Internacional, y esto confirma la fecha de este evento en 2014”, dijo el autor principal del estudio Dillon Dono, del Caltech. El colapso del núcleo de la estrella provocó su explosión como supernova y aunque igualmente iba a explotar en algún momento, esa fusión aceleró el proceso.
Su evolución
Los especialistas indicaron que al colapsar el núcleo de una supernova para formar una estrella de neutrones, la energía de esta rebota del núcleo como una impactante onda de choque que viaja a una altísima velocidad, la cuál puede oscilar entre los 30.000 y 40.000 kilómetros por segundo. Como consecuencia, se origina una fusión nuclear que crea elementos pesados como el oro, la plata y el uranio.
Elementos fundamentales utilizados por el ser humano para su subsistencia. Así las cosas, se espera que el hallazgo contribuya a entender mejor estas complejas explosiones que crearon muchos elementos como el hierro, el zinc o el yodo.
Es importante mencionar que por otra parte, en los últimos días científicos canadienses predijeron que la reaparición de una supernova se dará recién en 16 años.
Así las cosas, el fenómeno cósmico de la lente gravitacional permitió a los astrónomos de la Universidad de Copenhague observar la misma estrella en explosión en tres lugares diferentes del cielo. En esta línea, predicen que una cuarta imagen de la misma explosión aparecerá en el cielo durante el año 2037.
De esta manera, el estudio que se acaba de publicar en la revista Nature Astronomy, brindó una oportunidad única para explorar no solo la supernova en sí, sino la expansión de nuestro universo y una vez más intentar determinar, su origen, evolución, desarrollo y desenlace.
Por último, los expertos señalaron que “una sola estrella explotó hace 10.000 millones de años, mucho antes de que se formara nuestro propio sol. El destello de luz de esa explosión acaba de llegar hasta nosotros”, y así lo afirma también el profesor asociado Gabriel Brammer del Cosmic Dawn Center, quien dirigió un reconocido estudio con el profesor Steven Rodney de la Universidad de Carolina del Sur.
INVESTIGACIONES
Los expertos dieron a conocer las herramientas que utilizaron para dar con el fenómeno. Así, para poder captar ese instante se usaron datos del proyecto VLASS (Very Large Array Sky Survey) de observación del cielo, que tiene entre sus objetivos localizar objetos transitorios.
En paralelo, uno de los autores del estudio Gregg Hallinan, del Instituto Tecnológico de California recordó que “de todas las cosas que pensábamos descubrir con VLASS esta no era una de ellas”, en tanto, añadió que las observaciones también se alcanzaron gracias al Telescopio Espacial Kepler y KUAK. Ambos, sirven para analizar el tamaño, comprender la composición de las estrellas y ver de qué manera afecta a los primeros momentos de su explosiva muerte explosiva.
Por último, “todas las piezas de este rompecabezas encajan para contar esta increíble historia”, dijo Hallinan, debido a que el remanente de una estrella que explotó hace mucho tiempo se precipitó sobre su compañera, haciendo que esta también explotara. Nacimiento Al principio fueron dos estrellas que nacieron como una pareja binaria y orbitaba de manera cercana.
Así, la que era más masiva, evolucionó más rápido y explotó como supernova, dejando un agujero negro que se fue acercando cada vez más a la de su compañera y hace unos 300 años entró en la atmósfera de esta y se abrió paso hacia el núcleo de la estrella compañera, interrumpiendo la fusión nuclear que impedía que el núcleo se colapsara por su propia gravedad

