CRIMINALES

Crimen de Morena: cómo funciona el mercado negro de celulares en el que buscan el teléfono de la menor

Una de las hipótesis que manejan los investigadores indicaría que los motochorros acusados por el asesinato a la nena de 11 años, intentaron vender el aparato en los desarmaderos que funcionan en Pompeya u Once.

La fiscal Silvia Bussano, a cargo de la investigación por el crimen de Morena Domínguez, ordenó seguir la pista de que los hermanos Darío y Miguel Madariaga, detenidos por el asesinato a la nena de 11 años, habrían intentado vender el teléfono de la menor a desarmaderos de Pompeya u Once.

Los investigadores intentan hallar el celular que los dos motochorros acusados le robaron a Morena, con tareas a cargo de la DDI de Lanús de la Policía Bonaerense. Además, se espera el resultado del análisis a la moto incautada ayer en uno de los domicilios allanados.

Los principales sospechosos fueron citados esta mañana en la UFI N°7 para ser indagados por el hecho, aunque ambos se negaron a declarar.

 

El mercado negro de celulares robados

Uno de los dos acusados fue detenido en el barrio porteño de Pompeya, zona en la que funcionan diferentes “cuevas” de compra y venta de celulares robados. Los investigadores sospechan que el aparato habría sido vendido en el circuito ilegal, ya que ninguno de los dos acusados lo tenía en su poder.

De acuerdo a la información brindada por el padre de Morena, Hugo, el teléfono de la menor solo funcionaba con wifi, es decir que no contaba con un plan de datos ni un chip, lo que complicaría las tareas de rastreo.

Una de las hipótesis que manejan los investigadores indicaría que los acusados intentaron vender el celular robado en el mercado negro que funciona en Pompeya u Once, donde los aparatos se pagan a un 10% del valor original para luego ser desarmado por partes y puesto a la venta en locales legales. 

Crimen de Morena: cómo funciona el mercado negro de celulares en el que buscan el teléfono de la menor
El padre de Morena declaró que el celular robado no tenía chip, lo que dificultaría las tareas de rastreo.

En estas zonas, las pantallas y las baterías son las piezas más demandadas por clientes que buscan pagar un precio más accesible al de la venta formal. El trabajo de los desarmaderos funciona en su mayoría, con teléfonos robados.

La Dirección de Delitos Informáticos de la Superintendencia de Tecnología Informática y la Agencia Gubernamental de Control encontró siete de estas "cuevas" en Capital Federal solo en el primer trimestre de 2021.

Los barrios de Villa Lugano, Constitución, Once, el Bajo Flores y Balvanera registran la mayor cantidad de desarmaderos, cuya fachada funciona como un service de celulares legal, habilitado y registrado en la AFIP.

En la mercadería que ofrecen hay accesorios de telefonía con proveedores comprobables y legítimos, mientras que los repuestos originales suelen ser robados. A los clientes se les brinda dos opciones: la pieza original de fabrica, o la misma "usada" a un precio considerablemente inferior.

 

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