Por Fernando Vázquez
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El caso adquirió ribetes mafiosos, porque el magistrado de la causa fue amenazado de muerte por varios individuos, lo que hace suponer que el funcionario se enfrenta a una peligrosa banda que se dedica a explotar a personas que cambiaron de sexo, en la que no se descarta que estén involucrados integrantes de fuerzas de seguridad. 

Los voceros de los tribunales de Dolores revelaron que los pesquisas policiales realizaron el procedimiento en una vivienda situada en el cruce de calle 10 y 45, en Santa Teresita.

Al revisar la casa, los investigadores apresaron a una transexual, apodada La Colorada, de 54 años, que se ocupaba de regentear el establecimiento y a quien se le encontró una escopeta calibre 16. En el lugar también se hallaba otra transexual, de 35 años, quien ejercía la prostitución en dicha vivienda y a la que asistía gente de diversos niveles adquisitivos (incluso personal de fuerzas de seguridad).

Objetos incautados 

Trascendió que los servidores públicos incautaron dinero, lencería femenina, objetos que habitualmente son utilizados para lograr una estimulación sexual y aparatos de telefonía celular, que serán sometidos a diferentes pericias.

De acuerdo a lo manifestado por los informantes, las investigaciones comenzaron hace 2 semanas e incluyeron la realización de varias escuchas telefónicas, que estuvieron a cargo de los agentes de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

Intervino en esta causa el doctor Walter Eber Mércuri, fiscal en turno de la Unidad Funcional N° 8 de General Madariaga, dependiente del departamento judicial de Dolores.

Horas después, pero en la localidad de Mar de Ajó, se originó una preocupante situación cuando el magistrado Diego Olivera Zapiola, quien es titular del Juzgado de Garantías N° 4 de Dolores y que maneja el expediente investigado en Santa Teresita, se hallaba en la vereda de su domicilio, ocasión en la que arribó al lugar un Fiat Uno blanco y desde el auto le gritaron: “¡Vos no te metas con La Colorada, porque te vamos a matar!”. Posteriormente, los individuos huyeron con rapidez y se refugiaron en las calles de la zona.

A raíz de las intimidaciones a Olivera Zapiola, de inmediato se abrió un expediente que actualmente tramita el doctor Pablo Gamaleri, fiscal de Mar de Ajó, y por tal motivo los policías intentan establecer el paradero de los malvivientes que amenazaron de muerte al magistrado.