Crimen de la jubilada en Córdoba: sospechan que la víctima conocía a sus atacantes y apuntan a su círculo íntimo
La fiscalía cordobesa direccionó la investigación hacia los allegados de la mujer de 84 años tras detectar que respondieron mensajes desde su teléfono para ocultar el crimen.
María Cristina González, una jubilada de 84 años fue hallada sin vida debajo de su propia cama en su casa, ubicada en el barrio Ameghino Sur, de la ciudad de Córdoba. Las primeras hipótesis señalaban que el crimen ocurrió durante un robo, sin embargo, surgieron datos reveladores que apuntan a los familiares de la víctima.
El hallazgo del cuerpo ocurrió durante la noche del lunes pasado en una vivienda de la calle Uritorco al 3600.
En primera instancia, la Policía consideró que podía tratarse de un homicidio en ocasión de robo. Tras el avance de la pericias, modificaron la línea principal de investigación y ahora sospechan de que la víctima conocía a los autores materiales del hecho.
Los detectives que preservaron la escena descartaron que se tratara de un ataque perpetrado de manera aleatoria y presumen que la jubilada le permitió el ingreso a el o los asesinos de forma voluntaria.
Un factor que debilitó la hipótesis del robo fue el estado del inmueble. Los ambientes no presentaban desorden ni los destrozos característicos de un robo.
Por otra parte, los forenses estimaron que el ataque ocurrió varios días antes de que las autoridades descubrieran el cuerpo de González.
En tanto, la fiscalía analizó los registros de actividad del teléfono celular de la mujer y sospecha que otra u otras personas manipularon el dispositivo tras el asesinato con el objetivo de simular que la jubilada continuaba con su rutina habitual.
"Un vecino no la veía y le preguntaba si necesitaba algo. Y ella le respondía por mensajes que no, que estaba con familiares", detallaron fuentes del caso.
Efectivos policiales hallaron el cuerpo el lunes pasado a las 21.30, luego de que un vecino llamara al 911. El denunciante aseguró que no había visto a la mujer desde el viernes anterior e informó que se sentía olor a gas en los alrededores de la vivienda.
Ante el riesgo inminente de explosión o intoxicación, una dotación del cuerpo de Bomberos ingresó a la casa. Tras asegurar el perímetro, el personal localizó el cuerpo de la anciana oculto debajo de una cama en un dormitorio.
Durante la inspección de la cocina, los bomberos verificaron que las llaves de paso de las hornallas de la cocina estaban abiertas.
En tanto, la autopsia arrojó que la víctima presentaba traumatismos y heridas contusas en la región de la nuca. Asimismo, Criminalística detectó un patrón de manchas de sangre distribuidas tanto en la habitación donde yacía el cuerpo como en otros sectores de la vivienda.

