Por Roberto Di Sandro
El Decano
72 años en la Casa Rosada
rdisandro@cronica.com.ar

A poner el hombro

¿La historia se repite? Quizá tenga cierta similitud, porque fuimos testigos. Hace aproximadamente setenta y dos años, el tiempo que “estamos acreditados” en la Casa Rosada, que Juan Perón, en su primera presidencia, resolvió presentar un vasto plan de realizaciones. Por supuesto que tenía todo previsto desde mucho antes -tras estudios, entrevistas y demás contactos con sectores productivos del país- para poner en práctica el movimiento industrial de la Nación. Resolvió, junto a uno de sus grandes asistentes y estudiosos de aquella época, don Miguel Miranda, presidente del Banco Central, “un abrazo” entre tres áreas que era imprescindible consolidar: gobierno, empresarios y trabajadores. Por primera vez el Salón Blanco se vistió de figuras preponderantes de esos espacios, y teniendo a sus espaldas a la República, el después tres veces presidente de la Nación habló ante los dos grupos: uno, el de todos los empresarios; el otro, el de la totalidad de los trabajadores.

Patrones de grandes entidades productivas y dirigentes de la CGT escucharon la palabra del gran líder: “Tienen que ponerse de acuerdo en lo que hace a la producción, al trabajo, y definir algo fundamental para todos: los salarios. Teniendo en cuenta una coyuntura que debe ser el argumento fundamental para la negociación: tolerancia de ambos lados”. Allí ponía en evidencia que los excesos debían quedar eliminados. Entonces dijo, palabras más, palabras menos: “Ustedes (a los trabajadores) pidan lo que corresponda para tener una vida cómoda pero sin excesos y ustedes (a los del “money”) ganen menos para que todos puedan gozar de una felicidad constante”.

El otro día, en un salón que también lleva el apellido de Perón pero con el nombre de una mujer inolvidable, Eva ( Evita), todos esos se sentaron en ese escenario con la falta sólo del campo. No obstante algunos de la Mesa de Enlace mandaron su apoyo al acuerdo firmado y el respaldo a la acción del presidente Alberto Fernández. Quizá las reminiscencias de un apellido presente hicieron volcar cierta emoción en los que lo siguieron: Santiago Cafiero, nieto de aquel ministro y militante del peronismo que fue Antonio Cafiero a quien el líder calificó de “ministro lactante”, por su juventud cuando asumió. Este escriba estuvo presente y nadie me lo contó.

Fue en 1952 y debieron modificar la Ley de Ministerios porque el joven Antonio tenía menos de 30 años. Volviendo a estos tiempos, recorrió el Salón Eva Perón la famosa frase del caudillo: “Esto lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie”. Se asociaron a la frase, ante Crónica, Hugo Moyano, José Luis Lingeri, Omar Viviani, Gerardo Martínez, Armando Cavalieri, Antonio Caló, Héctor Daer, Carlos Acuña y otros, así como se sumaron a la frase los propios empresarios.

Crónica recogió estos testimonios en la previa y a la salida del encuentro con el Presidente de la Nación. Fernández fue sumamente claro en sus expresiones para el futuro y quizás haya recordado alguna frase de aquellos tiempos porque pidió entendimiento, solidaridad, responsabilidad y sinceridad en cada paso que se da para que el país comience a funcionar y todo el mundo “pueda tener trabajo y se active la industria nacional”. Hay detalles que comentaremos en el curso de este espacio de Crónica, ya consagrado como un clásico de los domingos.

Un juego de ajedrez

En la partida de ajedrez los jugadores podrían conformarse con un empate, o la palabra justa es “tablas”. Hoy por hoy, los poderes se disputan con tecnología las armas del futuro.

Llegar de Moscú a Washington o viceversa con un misil tarda solamente quince minutos. De allí que las relaciones deben consagrarse con rapidez y más ahora que se busca un clima de comprensión en lo que hace al comercio mundial. Por eso se aguarda la designación del nuevo embajador de Rusia. El otro día se vio caminando por la Casa Rosada al embajador de ese país para entrevistarse con Gustavo Beliz, asesor directo del Presidente.

Sobre este particular hay ciertas confirmaciones de buena fuente en torno a que Alejandro Raele, empresario, un conocedor profundo del comercio entre ambos países, podría llegar a ocupar la embajada en el país de la Siberia. Nada se ha definido, pero existe el gran “trascendido” sobre el particular. Alfil y jaque.

“Revolución” en la Rosada

Hace pocas horas la Casa Rosada se revolucionó. Todo el mundo salió de sus oficinas con gritos de aliento hacia una figura mundial: Diego Armando Maradona. Vino vestido con bermudas y a paso lento, por su reciente operación de la rodilla, se fue camino al despacho presidencial. Lo abrazó a Alberto Fernández y hablaron largamente de todo. Más aún de darles aliento directo a los cebollitas de todos los barrios pobres para que puedan jugar al fútbol u otros deportes. Maradona puso todo su amor hacia los niños y quiere que revivan los potreros. Diez puntos para el Diez. Después caminó junto a Víctor Bugge, el fotógrafo presidencial, y todo su equipo por algunos pasillos que lo llevaron hasta el balcón de Perón. No fue el Presidente, con gran criterio, para dejarlo solo frente a su pueblo que lo aclamó desde la plaza. Más tarde se despidió y cuando salía le dio un beso al busto de Néstor Kirchner ubicado en un extremo de la entrada de Rivadavia. Alguien que estaba al lado de este cronista se sorprendió un poco. “Cómo no lo saluda al General Perón...”, exclamó con cierta sorpresa. Le contestaron desde un costado: “Se habrá olvidado...”. En fin. Este espacio tiende a dar todo. Y ustedes lo saben.

Esto es real y exclusivo: se confirmó lo que registramos el domingo anterior. Viene una misión del Fondo Monetario Internacional. Se prepara el equipo económico para recibirla. Pero antes estará en la Rosada con Alberto Fernández. Dicen que el Presidente pidió un respiro en su ardua tarea. Quiere irse a Chapadmalal unos días de enero. Sólo unos días. Pero claro, no es fácil. ¿Están emitiendo? Sí, de a poco.

Hay ciertos cabildeos entre el ministro Martín Guzmán y gente de AFIP, presidida por Mercedes Marcó del Pont, ex titular del Banco Central. El ministro quiere “cautela” y los otros “apurar” porque de esa manera la gente comienza a gastar y la plata circula para levantar esta crisis que sufre el país. A no pasarse, señores.

Algo que vale la pena mencionar: la permanente relación telefónica del Presidente con el Papa. Dicen que nuestro mandatario habla con el Vaticano y hasta adelantó algunas medidas que se vienen adoptando. Pero también Fernández, que es un gran dialoguista y no tiene pelos en la lengua y habla con todos, sin excepción -así se clarifican muchas cosas- recibe llamados de Macri y viceversa. A veces ambos levantan la voz en torno a la corrupción y a la acción que imponen algunos jueces. Después se callan los tonos altos.

Un ministro que no para nunca y se mueve porque siente lo que hace. Su nombre es Daniel Arroyo, el ministro de Desarrollo Social. Está sumamente inspirado. Lo que sí se está notando es que las medidas puestas ya en conocimiento de la gente no se aplican todavía y la gente sigue tocándose el bolsillo y lo encuentra vacío, sin poder llegar a fin de mes.

El otro día, en una conferencia de prensa, Crónica preguntó si no es “necesario aplicar un aumento de salarios urgente y detener el aumento de precios que no para”. Arroyo explicó dentro de lo posible. También lo hizo Daer y se sumó a la pregunta de nuestro diario el titular de UIA, Miguel Acevedo. Todos coincidieron en que hay que tener “un poco más de paciencia”. Por allí se oyó: “Hay un clima expectante y optimista, pero la gente necesita llegar a fin de mes, señores...”. Nosotros vamos a otro bloque.

Un gabinete en gira

El año próximo el gabinete “en pleno” recorrerá provincia por provincia. El itinerario tiene como argumento fundamental que todos los ministros, con el Presidente al frente, informen a cada gobernador, intendente y concejal “de cada partido” todo lo que se hace. Es un programa de acción activo y claro resuelto por el propio Alberto Fernández “para que todos vean, sepan y juzguen lo que hace un gobierno para que el país salga de esta situación, con el apoyo de todos”, dijo el otro día el Presidente en una charla bien jugosa en la Sala de Periodistas de la Casa Rosada.

El deseo de esta sección y de Crónica es un próspero año nuevo para todos los habitantes de nuestro suelo y cerramos con una frase remanida pero que está vigente por siempre: prosperidad y paz para todos.

Feliz 2020, y el que escribe abraza a todos los muchachos de Crónica diario y TV, sin excepción de sectores, esperando que todos tengamos paz y trabajo. Feliz Año Nuevo para todos.