Después de negociar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, Argentina debía cumplir tres metas explicitadas en el mismo: terminar el año con un déficit fiscal menor al 2,7% del PBI, una inflación que no supere el 32% y presentar crecimiento económico.

Por el momento, en el horizonte hay optimismo de cumplir sólo una de ellas: el déficit fiscal es alcanzable por las medidas anunciadas por el ministerio de Hacienda, entre las que se encuentra la eliminación del Fondo Sojero.

Como las otras dos no parecen tangibles, el Gobierno analiza pedir un "waiver" a Christine Lagarde, una especie de "perdón" a cambio de una revisión del programa hasta fin de año.