Por Roberto Di Sandro
El Decano
72 años en la Casa Rosada
rdisandro@cronica.com.ar

Rápido apoyo sanitario

La señora tiene 104 años. Fue a hacer cola para cobrar su jubilación. La cuarentena impide concretar hechos habituales. Ahora hay que cumplir con una serie de requisitos técnicos que le son desconocidos, muchas veces, a la gente de la tercera edad. La anciana no pudo cobrar. En la Quinta de Olivos, con todos los televisores prendidos, advirtieron esa situación y, según supo Crónica, el presidente Alberto Fernández intervino de inmediato para que este problema se solucionara dentro de las posibilidades. Se estudia una serie de medidas para pagar a jubilados y personal en general.

Mientras tanto, los distintos gabinetes “de crisis” siguen informando al jefe de Estado de la grave situación que atraviesa el mundo y, por ende, el país.

Los sindicatos ofrecen sus hoteles y clínicas para colaborar frente a las necesidades emergentes de la enfermedad.

Hugo Moyano, desde su organismo de trabajo, puso a disposición el Sanatorio Antártida. Se reunió con autoridades de la provincia de Buenos Aires para cristalizar el ofrecimiento.

En estas horas se aguarda la prolongación de la cuarentena, que originalmente estaba pautado que concluyera el martes. Parece que se extenderá hasta el 13 de abril. Algunos apuestan a que no podrá ser. En las reuniones diarias se ha lanzado como fecha “pico” de la enfermedad en la Argentina “los primeros días de mayo”. Es decir, entonces, que habrá que esperar una decisión. Se tomará “en las próximas horas”, dicen los cercanos al Presidente, para no hablar de un día fijo. Pero, además, en el curso de estos encuentros se habla constantemente de medidas “más extremas”.

Se tiene en cuenta que en algunos distritos del Gran Buenos Aires se ha desmadrado la situación y no sólo se desordenan las colas para cobrar, sino que hay momentos en que se rompe la cuarentena y las calles se llenan de gente y de autos. Por esto surgen “in mente” ciertas disposiciones que van más allá de las conformadas hasta el momento. Se menciona, y “lo repiten constantemente” (Crónica obtuvo el dato de fuentes allegadas al Ministerio de Seguridad), un impacto que excede a cualquier sanción conocida en tiempos normales. Su nombre: “toque de queda”.

Se alude a que “es necesario poner punto final a sectores que no comprenden la gravedad del momento”, aun cuando reconocen la impaciencia de la gente por salir a cobrar su salario o tener un trabajo en negro para llevar algún peso a su casa. “Pero la vida está antes”, relatan en las mesas que reúnen a expertos de toda naturaleza en la Quinta de Olivos.

En siguientes bloques exponemos logros periodísticos que Crónica obtiene a través de sus contactos, en este caso, telefónico o a través de nuevas técnicas que en la actualidad están a la orden del día.

El deseo de informar

El presidente Fernández muestra su deseo constante de informar a través de la televisión y de los diferentes medios radiales y gráficos que se comunican. No hay una cadena oficial, sino que cada canal, si así lo considera, se contacta en el momento y ve en imagen y sonido directo el informe del primer mandatario. A veces se hace difícil contactarse, por desbordarse la tecnología, pero el acceso a la información está asegurado. El propio jefe de Estado busca la manera, diariamente, de difundir novedades, pero antes “escucha a los que saben, para informar concretamente”.

Por eso pondera permanentemente a los especialistas que llegan hasta Olivos y componen el comité de crisis que desde el primer instante se ha conformado para enfrentar este apocalíptico momento que vive el mundo.

Presencias

Al propio tiempo, algunos políticos caminan por los senderos de la residencia. No sólo del sector oficial, sino también del opositor. “Todos vienen aquí a conversar con Fernández, porque él quiere conocer sus opiniones”, alegan fuentes bien informadas que uno puede consultar “telefónicamente”.

Día a día puede verse en la residencia a dos hombres que están al pie del cañón en sus respectivos puestos: Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires. “Aquí la grieta se terminó”, dijo el otro día el bonaerense, en un reportaje televisivo, y el de la Capital lo repite constantemente. Después están las videoconferencias con todos los gobernadores.

Hace pocos días la Televisión Pública lo reporteó al Presidente y este dijo, concreto: “Todos los días aparecen algunos que nos hacen pelear con el gobernador de Buenos Aires”. Sonriendo y sin golpear a nadie, aconsejó que no tiren ese tipo de versiones, “porque estamos trabajando coherentemente en todos los sectores del país”. Justamente, quien fuera una de nuestras colegas de Crónica hace algún tiempo y ahora preside Radio Nacional, Rosario Lufrano, fue quien dialogó con él. Sobre el toque de queda, dijo que “por ahora no hay nada de eso”, pero con el correr de las horas, y debido a que hubo un desmadre en ciertos lugares del Gran Buenos Aires y quizás en otras áreas del país, volvió a tomar cuerpo la versión de aplicar esa medida extrema, en cuyo caso tendrá especial responsabilidad sobre cómo se implemente la ministra de Seguridad, Sabina Frederic.

En una de las intendencias del conurbano ya se aplicó la medida de hecho, sin llamársela toque de queda o estado de sitio, pero a partir de las ocho de la noche nadie puede asomarse a la calle en ese distrito.

Estos contactos, unos personales, otros virtuales, también dieron paso a uno por vía telefónica -así lo corroboraron altas fuentes del gobierno- entre Fernández y su antecesor en el sillón de Rivadavia, Mauricio Macri. El ex mandatario solicitó la repatriación de los argentinos que se encuentran varados en el exterior. Ese es un tema del cual se está ocupando el gobierno hace días. La respuesta fue esa. No se habló de ningún otro tema.

En el próximo y último bloque anticipamos medidas duras que se tomaron por la falta de sensibilidad de ciertos empresarios en torno a los precios: siguen aumentándolos.

¡Basta, señores!

En uno de las oficinas de trabajo de la residencia presidencial, el primer mandatario, tras conversar casi diariamente, temprano, con la vice Cristina Fernández de Kirchner, actualmente aislada en el departamento de su hija Florencia Kirchner en San Telmo, llama a sus colaboradores permanentes, Santiago Cafiero y Gustavo Beliz. Con ellos encara la frondosa agenda, que no sólo tiene anotaciones de visitantes y temas, sino a las cuáles agrega, a medidas que llegan, muchísimas reuniones y encuentros con figuras oficiales y privadas. Pero, sí, toca una cuestión que se hace complicada y cada vez más severa para la gente y genera la ira dentro del gobierno: el alza de precios. No hay forma de parar los aumentos. Ahora, de los elementos necesarios para combatir el coronavirus. Tanto en el supermercado como en cualquier local comercial, chico o grande, los incrementos se notan y a veces sorprenden. Se sabe que habrá más castigos. Se sabe también que el Presidente ha sido “bastante tolerante en todo esto”. Dicen que comenzarán los controles en todos los comercios que venden artículos necesarios para la familia. Y hasta hablan de prisión “para los que remarcan y que sabemos son quienes lo hacen”. Así lo declaró una fuente bien pegadita al núcleo que quiere terminar de una vez por todas con esa actitud apátrida de sectores a los cuales “la palabra clara, precisa y honesta no les llega”, apuntaron desde las más altas fuentes gubernamentales.

Sin duda, son tiempos para poner el hombro, colaborar y terminar definitivamente con aquellos que se hacen los vivos y quieren tomar por tonto a un país entero.

Habrá un mensaje que está preparando el Presidente para anunciar en las próximas horas si se prolonga o no la cuarentena. Quizás también se refiera a la situación económica, aun cuando en la mente del gobierno está primero salvar vidas.

Hasta el próximo domingo, si Dios quiere.