Cumbre del "Pro puro". El último lunes hubo cena y charla de cara a las Primarias de agosto. (@jorgemacri)


@Flopa01

Lejos de achicarse por la caída en las encuestas, Cambiemos demostró en las últimas semanas que piensa dar una fuerte pelea de cara a agosto. Sabe que todavía falta mucho para la votación y no es la primera vez que, meses antes, acepta una aparente desventaja. La inflación de marzo del 4,7% y el dólar a casi $47 a mediados de abril lo obligó a salir de lo que parecía "el único camino posible" para entrar en modo electoral: "todo es posible".

Entre los últimos anuncios que buscan revertir la baja en las encuestas se destacan los que van en contra del relato fundacional del PRO, vencedor de la interna Cambiemos en 2015: las medidas para incentivar la demanda y el consumo interno, la aceptación de que no hay respaldo para más aumentos tarifarios (hasta octubre), las opciones de contención para aquellos con problemas para enfrentar los créditos hipotecarios tomados en UVA, los precios "congelados" pactados con empresarios, el pedido y el permiso concedido por parte del FMI para intervenir el mercado cambiario.

Pero el aparente cambio de táctica en materia económica para aliviar el impacto de la recesión, no fue tal en términos de estrategia política. "Estamos convencidos de que va a haber otro mandato, pues Mauricio Macri representa el camino para estar mejor. No podemos tirar la toalla", aseguró esta semana el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en una entrevista televisiva.

El candidato sigue siendo el Presidente, la lealtad de la gobernadora María Eugenia Vidal continúa intacta, el Gabinete no sufrió modificaciones (sólo hubo un amague del ministro de Producción, Dante Sica), se realizaron eficaces reuniones con el radicalismo encabezadas por el ministro del Interior Rogelio Frigerio, Elisa Carrió armó barullo con alguna declaración incendiaria y rápidamente dio marcha atrás, se puso sobre la mesa un acuerdo de gobernabilidad con un sector del PJ, el mismo identificado como "dialoguista" al comienzo de la gestión. Y el más importante de todos los no - cambios: la confrontación discursiva vuelve a ser con el kirchnerismo, aunque la líder de Unidad Ciudadana aún no definió candidatura y estaría probando con el perfil bajo y el tono conciliador, aquel que asomó en las legislativas del 2017.

"Volver al pasado sería autodestruirnos", advirtió el Presidente en una de sus visitas de esta semana. Para el gobierno, el principal motivo que genera la desconfianza de los mercados y la consecuente volatilidad del dólar es la posibilidad de que regrese al poder Cristina Fernández de Kirchner, cuya imagen mejora al ritmo que caen los salarios. "La fragilidad de hoy tiene que ver con lo político, no con lo económico", explicó Peña.

No está nada dicho

Sin embargo, la caída en las encuestas aún es reversible. De hecho, aquellas que mostraron una mejora del kirchnerismo son el resultado de consultas realizadas a fines de marzo. En abril, Cambiemos aminoró la baja. Ocurre, además, en distritos populosos como la provincia de Buenos Aires que si bien el oficialismo perdió apoyo en el conurbano durante el último año, aún se mantiene fuerte en localidades del interior.

De ahí la batería de medidas desplegadas que el gobierno suele adjetivar como "populistas" (el último viernes se sumó la prórroga del Ahora 12 con costo financiero total del 60%, la mitad de lo que fija hoy el mercado) y la inmediata cumbre del "PRO puro" una vez anunciadas. El caminito a seguir durante mayo y junio (el 22 vence el plazo para presentar listas) para quedarse en la Rosada se definió el lunes durante una cena que compartieron Marcos Peña, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Rogelio Frigerio, Federico Salvai, Diego Santilli, Fernando de Andreis, Joaquín de la Torre, Francisco Quintana, Sebastián García de Luca, Cristian Ritondo y el intendente Vicente López, Jorge Macri, quien dejó trascender la foto en su cuenta de Twitter.

Ni un radical fue comensal en la casa de Ritondo, donde se reunió la mesa chica que responde a Macri. Unos días después, el gobernador de Mendoza y presidente de la UCR, Alfredo Cornejo, sostuvo: "Es evidente que el gobierno solo no puede hacer que la Argentina no vuelva atrás, con el presidente Macri a la cabeza, no lo puede hacer". Y presionó: "es conveniente que se amplíe a otras fuerzas, a gente como (Roberto) Lavagna".

Al margen de la negociación interna de Cambiemos, Peña continuó fiel la táctica delineada y prometió a fin de esta semana: "No hay ninguna duda que si el kirchnerismo vuelve, la situación económica del bolsillo de los argentinos va a ser peor que actualmente".

Es una frase bisagra entra la táctica de alivio y la estrategia de mesa chica como centro de control de la campaña. Es que por encima de todo el esfuerzo electoral que le queda por delante al macrismo, por encima del empeño y del carisma de sus dirigentes, por encima de cualquier encuesta, está el temible dólar. De la capacidad del gobierno para domarlo depende el resultado, si es que aún no selló su destino. Pero ya se sabe, para las primarias del 13 de agosto falta poco y falta un montón. Para octubre, ni hablar.