La declaración se la tomó el fiscal federal Jorge Di Lello y estuvieron presentes los dos defensores oficiales que asesoran a Alejandro Vandenbroele en distintas causas, Juan Martín Vicco y Gustavo Kollmann.

En calidad de “arrepentido” y tras firmar un acuerdo de confidencialidad, Vandenbroele empezó su exposición haciendo referencia a cómo llegó a participar de la renegociación de la deuda de la provincia de Formosa con el Estado nacional.

En esa causa se investiga por qué el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, contrató a The Old Fund para temas relacionados con la deuda provincial, cuando la empresa no tenía experiencia en esa materia. 

En la segunda parte de la declaración, Vandenbroele se refirió al caso Ciccone II, que es la causa en la que se investigan el origen del dinero con el que se compró la imprenta con capacidad para hacer billetes y el papel de la AFIP en el levantamiento de la quiebra de esa firma.  

"Es imposible hablar de Ciccone sin referirse a Boudou”, sostuvo una fuente con acceso al expediente para graficar el direccionamiento de la declaración de Vandenbroele, que el viernes le será entregada al juez federal Ariel Lijo.

En la tercera parte habló sobre situaciones que podrían tener que ver con la causa en la que se lo investiga junto con Boudou y su socio José María Nuñez Carmona: negó algunos hechos y detalló otros. 

Según pudo reconstruir esta agencia, Vandenbroele no se quebró en ningún momento de la declaración, aportó documentación y se mostró como si hubiese estado “saturado” por no haber podido contar antes lo que estaba declarando. 

A partir de ahora el juez Lijo y el fiscal Di Lello tendrán un plazo de un año para corroborar la veracidad de la información aportada y determinar si los elementos son suficientes para otorgarle a Vandenbroele una reducción de condena. 

El viernes, Lijo recibirá la declaración y podrá homologar la parte del acuerdo que permitió que Vandenbroele pase a integrar el régimen de testigos o imputados protegidos. Su presencia fue sorpresiva en los tribunales federales de Comodoro Py, donde llegó antes de las 10 de la mañana.

La declaración se llevó a cabo en el quinto piso, donde están las fiscalías, lugar que estuvo cerrado al acceso de los periodistas durante todo el día. 

La declaración completa ocupó una 25 carillas de declaración y su primera lectura demandó más de una hora, sobre todo por las correcciones que pidió que se le hicieran.