"Si se van antes vamos a tener menos deuda, vamos a poder resolver el problema”, opinó el juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y ex miembro de la Corte Suprema de la Nación, Eugenio Raúl Zaffaroni, en un programa de televisión sobre el gobierno de Mauricio Macri

El ministro de Justicia Germán Garavano lo acusó de presentar “una visión "Antidemocrática”   y consideró además que “no debiera seguir formando parte de la CIDH”.

La respuesta no sólo llegó por parte de Garavano, sino que varios dirigentes de Cambiemos
se expresaron en contra de los dichos de Zaffaroni, quien agregó: “Es un deseo, puede ser
que se vayan en 2019, total hay un año de diferencia, pero esto nos está llevando a una catástrofe social”.

“Esto no termina bien, nunca termina bien -continuó-. No terminó bien en 1982, no terminó bien en 2001. Evitemos una catástrofe de esa naturaleza de alguna forma. O sacan el pie del acelerador un poco o vamos a tener un final parecido”.

Para Garavano, Eugenio Zaffaroni “insiste con posturas políticas dudosas. Pone en crisis y termina desprestigiando a todo el sistema interamericano de Derechos Humanos”; y consideró que por ello “no debiera seguir siendo juez de la Corte Interamericana”.

No es la primera vez que Zaffaroni, considerado por el oficialismo como el juez de la Corte más identificado con el gobierno kirchnerista, es acusado de “desestabilizador” por sus declaraciones. A Garavano rápidamente se le sumaron varios dirigentes de Cambiemos.

Uno de los primeros en salir al cruce fue el diputado por el bloque Cambiemos, Eduardo Amadeo, al sostener que “Zaffaroni quiere que Macri se vaya antes, para poder volver a alquilar tranquilo sus departamentos como prostíbulos”.

A su vez, el diputado Waldo Wolff afirmó que “quiere venderse como un perseguido político, cuando fue un juez de la dictadura que no pudo justificar sus ingresos, tenía prostíbulos y apañaba delincuentes”.

En tanto, el jefe del bloque de Cambiemos en la Legislatura bonaerense, Maximiliano Abad, embistió contra el ex juez de la Corte Suprema, a quien tildó de "abanderado de la intolerancia".