Por @flopa01

En pleno uso de todo su caudal político local e internacional, el gobierno intenta transmitir tranquilidad y aminorar el impacto de recurrir al Fondo Monetario Internacional ( FMI) a dos años y medio de iniciar su gestión. Sabe que sobrepasar la crisis cambiaria dependerá de una cuestión de confianza, de los mercados para alejarse del abismo financiero y de los ciudadanos para recuperar el apoyo en las urnas que daba por descontado para 2019. El cimbronazo financiero se sintió fuerte en la Casa Rosada. Un sinfin de reuniones, una delegación saliendo de emergencia para Washington y un cuantioso gasto de reservas del Banco Central, no fueron suficientes para contener la disparada del dólar que el viernes pasó los $24, aunque cerró en $23,73.

Intervención

El Banco Central que conduce Federico Sturzenegger intervino en el mercado cambiario con 1.102 millones de dólares el último viernes con el fin de frenar la tendencia alcista. La moneda estadounidense, sin embargo, culminó la jornada con otro récord. El primer día hábil del año, ese valor no superaba los $19. La devaluación del peso en cuatro meses es del orden del 27%. El pedido de ayuda al FMI no logró calmar del todo al mercado y posible afirmar, entonces, que aún no se ha visto el final de la corrida cambiaria. Por lo pronto, el gobierno sabe que la situación económica no es, por lo menos, la que tenía en sus planes. El Presupuesto Nacional aprobado en diciembre último, calculaba un precio del dólar entre 23 y 24 pesos, pero para 2019.

Por dos meses

Tras la reunión que mantuvo Macri con los principales empresarios del país el último viernes en Olivos, fue el ministro de Producción, Francisco Cabrera, quien dialogó con la prensa. "Este gobierno no cree en el control de precios", afirmó al ser consultado por la posibilidad de que la escalada del dólar impacte de lleno sobre los precios de los alimentos y de consumo cotidiano.

El lunes, en tanto, Aranguren les solicitó a las compañías petroleras que no aumenten los precios de sus combustibles por al menos 60 días a fin de evitar que un insumo clave de la actividad económica repercuta también en las góndolas (y en toda la cadena productiva). Hubo acuerdo y se evitó que las naftas vuelvan a subir. Por su parte, el proyecto de la oposición para frenar la suba de tarifas obtuvo media sanción de Diputados y en unos días llegará al Senado para su aprobación. Al inicio de mayo, se aplicó la suba pautada con anterioridad del 26% promedio en el servicio del agua; y por ahora, una cautelar impidió el incremento del subte, donde el boleto iba a llegar a $11.

En otro orden, según la consultora FIEL, la Canasta Básica Total (CBT) en la Ciudad -que incluye alimentos, tarifas de servicios públicos e indumentaria- subió en abril un 4,7% con respecto a marzo. En tanto, la medición en marzo con respecto a febrero había arrojado un aumento de sólo 1,6%. La escalada inflacionaria se observa desde hace rato y la volatilidad del tipo de cambio puede profundizar esa situación.

Prueba de fuego

El martes vencen Lebacs por $671.875 millones, una cifra que equivale a US$28.313 millones. El cierre se estima para cerca del final de la tarde y es menester que renueven gran parte de los inversores "comunes" (20% de los tenedores). Si el resultado es negativo, tendrá efectos directos sobre el mercado cambiario empujando el precio del dólar aún más arriba. Por lo pronto, con el 35% en manos de los bancos u organismos del Estado y la atractiva tasa de interés fijada al 40%, el gobierno apuesta a que la situación está bajo control.


"Ir al FMI es como llevarte mal con tu suegro y tener que pedirle plata. Te lo va a recordar siempre"

La metáfora sobre el equivalente doméstico de que el gobierno nacional le haya pedido un préstamo al FMI después de 12 años sin contacto, es del ex ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay. No es el primer economista cercano a Cambiemos que cuestiona el pedido de auxilio que oficializó el último jueves. Martín Redrado y Carlos Melconian también fueron muy críticos esta semana. "No es una buena noticia tener que acudir al FMI, normalmente es un prestamista de última instancia", aseguró Prat Gay en una entrevista televisiva con el periodista Marcelo Longobardi.

"Pedirle al FMI es como llevarte mal con tu suegro y tener que pedirle plata -comparó-. A partir de ahí, por más que se la devuelvas, te lo va a recordar toda la vida". Además, advirtió que "pasó algo que nos llevó a una situación de última instancia". "La planilla de Excel ahora la va hacer el FMI", sintetizó por su parte Melconian.

En clara referencia a la frase del ministro de Energía, Juan José Aranguren, para aplicar el ajuste tarifario a los servicios de luz, gas y agua. "Yo admiro las buenas ondas del jefe de gabinete, Marcos Peña, pero con eso solo no se gobierna. Cristina (Kirchner) dejó el déficit financiero en 5 puntos y nosotros lo subimos a 6. Eso no es gradualismo. Es inacción", fustigó el ex presidente del Banco Nación. Redrado también cuestionó la cintura política de la Rosada: "Las autoridades profundizaron la incertidumbre sobre el dólar", resumió. El diagnóstico del ex titular del Banco Central es que "hay una corrida cambiaria y se está apelando a una receta que no va de acuerdo con el problema".