Por Luis Mendoza
lmendoza@cronica.com.ar

Legisladores de bancadas opositoras admitieron en los últimos días que sin esos respaldos, es difícil que la iniciativa pueda prosperar tal como la concibió el Poder Ejecutivo.

Por lo pronto, sólo se trata de un "paper" de trabajo que apunta al debate, para después avanzar en la redacción y presentación de un proyecto de ley. Será el paso previo a la discusión en las comisiones de Legislación Laboral de ambas cámaras legislativas.

"La reforma así no pasa por el Congreso", disparó el fin de semana el dipusindical y secretario general de la CGT, Héctor Daer, anticipando la línea de dureza de la cúpula gremial, ya anticipada el viernes último al ministro de Trabajo, Jorge Triaca.

En la misma línea se manifestó otro dipusindical, Facundo Moyano, integrante del Frente Renovador del saliente Sergio Massa. "El texto considera el salario un costo y así como está no estaría dispuesto a acompañarlo. Pero sabemos que habrá una negociación y que esto recién empieza".

Esa sentencia va en línea con lo que sostuvo hace un mes otro de los triunviros de la central sindical, Juan Carlos Schmid, después de la reunión que mantuvo la cúpula de la CGT con referentes legislativos del justicialismo en las oficinas del senador Miguel Pichetto, jefe del bloque del PJ-Frente para la Victoria. "Los legisladores han manifestado que las reformas, sin el consenso de la CGT, no van a pasar por el Senado de la Nación", aseguró.

Ese era el clima sindical y político cuando trascendían las intenciones del gobierno de avanzar con reformas en el ámbito laboral por sectores, pero sin tocar la Ley 20.744 de Contrato de Trabajo, considerada por el sindicalismo como la columna vertebral en la defensa de los derechos del trabajador.

La aparición del borrador en el Congreso, que incluye profundos cambios a esa normativa legal prendió las alarmas rojas en la conducción cegetista, en las dos CTA (Central de Trabajadores Argentinos) y en todo el espectro de la izquierda.

Negativa K

El presidente del bloque de diputados nacionales del Frente para la Victoria y abogado laboralista, Héctor Recalde, dijo después de una primera lectura que "es peor de lo que había anunciado" y consideró que "es bastante parecido, no lo mismo, a la reforma laboral de Brasil".

Explicó que "cuando se sanciona la Ley de Contrato de Trabajo en 1974, el término de prescripción del plazo que tiene el trabajador para reclamar un derecho era de cuatro años. La dictadura cívico-militar (1976-1983) la bajó a dos años. Este proyecto es peor, lo baja a un año. Esto es terrible", enfatizó.

Bossio negocia

El diputado Diego Bossio, uno de los referentes del Bloque Justicialista en la cámara Baja, señaló que las reformas que pretende el gobierno se están trabajando "seria y responsablemente".

Según el diputado "los proyectos que plantea el gobierno no son necesariamente los que van a quedar y ser convertidos en ley. Eso responde a una lógica de oposición totalmente distinta, muy diferente a la que se basaba en el no nos gusta, votamos en contra", apuntó.