Por Gabriel Calisto 
@gcalisto 

El presidente Mauricio Macri colgó el teléfono y volvió a levantarlo. Había terminado la comunicación con la directora del FMI, Christine Lagarde, y se encaminaba a conversar con otra mujer fuerte, Elisa Carrió. Tal como lo haría minutos más tarde con Alfredo Cornejo, el gobernador de Mendoza y presidente de la UCR, el mandatario nacional explicó lo que había resuelto junto a su equipo económico, contó que no lo había comunicado antes para evitar filtraciones a la prensa y pidió el respaldo de sus aliados.

Ambos prometieron acompañar. Se cerraba en tres llamadas el primer paso del nuevo escenario político nacional: que Cambiemos sigue unido y firme. El oficialismo sabe que, si bien renegociará los términos del acuerdo electoral del año que viene, mantendrá la unidad del PRO, el radicalismo y la Coalición Cìvica rumbo a las agitadas aguas que le tocará navegar en los próximos meses.

Del otro lado de la vereda, la oposición se despabila entre la conmoción y la oportunidad. Si el peronismo conformado por gobernadores y aliados se entusiasmaba con un armado para disputar el protagonismo político -y mientras tanto negociar con mayor dureza frente a un Ejecutivo nacional que avanzaba sin frenos en todos los ámbitos-, el anuncio del regreso al temido Fondo Monetario Internacional terminó de convencerlo de la posibilidad de disputar con chances la presidencial del 2019.

Ya no se trata de proclamar, como hace el kirchnerismo, que "hay 2019"; ahora se buscará el mejor esquema para dar una disputa que no sienten imposible. El mensaje presidencial llegó en medio de una reunión de los jefes de todos los bloques de la Cámara de Diputados con Emilio Monzó, donde discutían los términos de la sesión de este miércoles sobre el freno a los tarifazos, pero también proyectos de Cambiemos. El Congreso, la caja de resonancia de la política, se convirtió en un hormiguero sacudido por el anuncio.

Rápidamente, el bloque de los gobernadores se reunió con el del Frente Renovador de Sergio Massa. Decidieron desoír el pedido de Nicolás Dujovne y mantener la sesión en pie. Al mismo tiempo, el tigrense reunía a su equipo económico. Llegarían luego comunicados críticos de todos los espacios opositores a la decisión de Macri.

La oposición tiene claro que hay un nuevo escenario, y que el acuerdo con el FMI no traerá buenas noticias a la clase trabajadora. Ese será su punto de partida para buscar aquello que lleva años sin tener: un armado político atrayente para quienes no están conformes con la gestión de Macri.