Por Roberto Di Sandro
El Decano | 72 años en la  Casa Rosada
rdisandro@cronica.com.ar

Un virus cambiante

El gobierno nacional extendió el aislamiento hasta el 20 de septiembre. Los tres “dueños” de las decisiones estuvieron juntos en Olivos. A pesar de que se hicieron muchas conjeturas de enfrentamientos -que existieron sin duda-, el presidente Alberto Fernández, el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y el gobernador bonaerense Axel Kicillof se sentaron en el salón de conferencias de siempre en la Quinta de Olivos y resolvieron la nueva etapa hasta un día antes de la primavera del 2020.

“Nosotros no queremos modificar las cosas permanentemente, nosotros tenemos enfrente un enemigo -el virus- que es cambiante, varía por sus propios medios: aparece con calor o sin calor; la edad no interesa: sea chiquito, adolescente o mayor de 70 años”, recalcaba en párrafos concretos un grupo de científicos y al propio tiempo recalcaba con cierta rabia: “Por favor, entiéndanlo”.

Querían decir que hay polémicas porque la pesadilla no se detiene y varía; por otra parte crecen los casos de contagios “pero no de muertes”. Sin embargo un infectólogo arremetió con un “pero no hay que descuidarse y la cuarentena debe seguir”.

Hasta aquí lo que profundizó “Crónica” en la delicada materia, porque después nos metimos de lleno en los otros temas que están generando vacíos y resquebrajamientos en la situación general que transitamos, a saber: situación social; inseguridad; aumento de precios que no se detienen; jubilaciones lamentables, pobreza imparable; derrumbe de puestos de trabajo y frenos a aumentos salariales, con lo cual no se llega a fin de mes. Todo sumado al terrible flagelo que azota al mundo.

Por eso, ahora se anuncia un movimiento “rápido”, a fin de superar tales vulnerabilidades. Tres de esas definiciones para la gente son: gran convocatoria a todos los sectores de seguridad del país para un plan íntegro de protección a la ciudadanía; análisis de todos los sectores en torno a la política salarial y un inmediato tratamiento con el Fondo Monetario Internacional ( FMI) sobre la deuda que nos dejó el gobierno anterior.

Se suman otros asuntos claves que configuran las 60 medidas anunciadas y que aún no ha dado de conocer el gobierno. Desde el corazón del aparato estatal hay un optimismo bárbaro en los próximos pasos que se van a dar y que servirán de base al Presidente para sumar mensajes en rápidos viajes al interior del país.

Hay un plan para el Fondo

Hace muy pocas horas la Argentina inició negociaciones con el FMI. Kristalina Georgieva, la jefa de la institución crediticia, hizo una videoconferencia con el presidente de la Nación. Junto a él estaba el ministro Martín Guzmán, quien goza de la absoluta confianza del mandatario, y también presente la titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont. La comunicación incluyó una palabra que meses atrás había sido eliminada de la estructura de gestión entre ambos sectores: plan.

Ahora se denominará así, como corresponde, para hacer más claro y preciso el futuro cuadro de entendimiento dentro de un contexto que incluye, según el trascendido, una serie de contenidos que solicita el FMI. Se habla de nuevos impuestos a las ganancias de la cuarta categoría y de otros elementos que el gobierno de Fernández no está dispuesto a aceptar, pero si escuchar.

Allí también se incorporan una serie de propuestas surgidas del comité de crisis encabezado por un grupo de economistas que aparecen dentro de un programa de acción donde figura un propósito directo: acordar con la entidad internacional el pago de la última deuda que descalabró toda la economía nacional solicitada y concretada por el gobierno anterior que acrecentó la grave situación socio-económica que atraviesa el país en estos momentos.

“Hablaremos claro”, le dijo a “Crónica” un experto económico de ese espacio de crisis al referirse a la iniciación entre el lunes y el miércoles de las negociaciones con el Fondo. Marcó del Pont estuvo hace pocas horas con el jefe de Estado en Olivos y le entregó un completo informe acerca de la forma en que se encarará ese plan en el terreno que maneja la funcionaria, quien, por otra parte, llamó para el curso de esta semana a diferentes economistas para intercambiar ideas.

“Estoy piantao, piantao...”

Hace tres domingos en este espacio de “Intimidades” recordé a nuestros lectores que los personajes menos pensados se acercan hasta Olivos a conversar con Alberto Fernández. Sin duda, cuando se publican sus nombres, muchos se sorprenden y hasta no lo creen. No es solo “Crónica” quien puede develar los nombres y obtener alguna primicia, sino otros medios también lo hacen y generan en ciertos sectores reacciones satisfactorias y ciertas broncas.

Por eso, en esta oportunidad, se vio ingresar al lugar de trabajo del primer mandatario a dos políticos de reconocida capacidad en el ámbito cívico, de largos años uno y otro de no hace mucho. El más joven, Martín Lousteau, de Juntos para el Cambio, senador que tiene una capacidad altamente exitosa en sus planteos y otro, mucho más añejo, experimentado y de una inteligencia política de otros tiempos que ha sabido consensuar negociaciones entre sectores sumamente polémicos con el peronismo de antaño y cuando inclusive vivían los tres líderes de los dos grandes partidos: Juan Domingo Perón, Ricardo Balbín y Raúl Alfonsín. Su nombre: Enrique “Coti” Nosiglia.

Entre Fernández y el Coti hay una amistad que va más allá de lo actual, ya que la política es casi el alimento directo de ambos en cualquier momento en que se sientan a conversar. Una larga charla, en medio de algunas masitas, constituyó el encuentro que tocó todos los temas y también ciertas polémicas que le dieron mayor relevancia al cambio de opiniones.

De pronto, en las horas o días siguientes, apareció una foto “tirada” a la opinión pública por un “rápido” de la familia Moyano, con Hugo a la cabeza, su esposa, su hijo Pablo y, por supuesto, el Presidente con su esposa. El periodismo, sorprendido, busca los temas tratados ante la gran reserva imperante. Nada. Sólo un concepto: “Ir a saludar al Presidente”. Imposible obtener algo más. Claro que la reunión fue bastante extensa. Así se suceden los encuentros en Olivos.

No se olviden que el territorio presidencial tiene varias entradas y entonces quien lo ve primero se manda la primicia, y si no, alguien se la sopla. Por eso, el hermetismo, al romperse, deja en el camino a muchos informadores de la prensa heridos, pero son gajes del oficio que con los años se van asimilando y, a pesar de que haya grandes adelantos técnicos, no pueden superarse, porque una primicia bien “perseguida” rompe todos los WhatsApp e inventos surgidos de la mente humana que hayan podido hacerse realidad. “Son años”, como decía el gordo Porcel.

Para qué hablar de todos los rumores que dan vuelta por esa zona, donde de pronto elogian el gran entendimiento de los tres, Alberto, Rodríguez Larreta y Kicillof, y horas después apuntan a las grandes polémicas y desentendimientos que surgen entre ellos, generando todo tipo de versiones que vuelven locos a más de uno.

Pero entre todo este revuelo que sólo abre más motivos de grieta en el país, los que van a Olivos junto con “casi” todo el país -por no decir “todo el país”-, se agarraron la cabeza el otro día. Un hombre que siempre habla de unidad y de evitar cualquier pelea entre políticos y sectores para que de una vez por todas el país se encuentre así mismo, pegó un sacudón impresionante con unas declaraciones que lo convirtieron por un instante en un ser que ha perdido sus controles mentales.

Él mismo lo ha dicho: “Me vino un espacio psicóticoà sólo un segundo”. Reveló que se avecinaba un golpe de Estado y que el año próximo no se haría ninguna elección. Generó un impacto tremendo, ya que se trata de un hombre que gira siempre en torno a la unidad de todos los argentinos y el “entendimiento de todos”.

Por eso, alguien tanguero viejo, y además seguidor de todos los rumores del mundo, buscó a Astor Piazzolla y sin perder un solo minuto puso a toda voz “Ya sé que estoy piantao, piantao, piantaoà.” -parte de la letra de la conocidísima “Balada para un loco”- y dejó que sonara largo tiempo. Pero, claro, siempre queda la duda. Déjese de embromar, hombre. Eso terminó para toda la vida. Uno se pasa de vuelta y casi nos olvidamos quién lo dijo: el ex presidente de la Nación Eduardo Duhalde.

Final a nuestra columna de este domingo 30 de agosto. La descripción de hoy anticipa diferentes movimientos informativos del gobierno para las próximas horas. Nuestro deseo es que pasen una buena semana. Lo merecen.

Ver más productos

Aprender a criar a nuestros hijos

Aprender a criar a nuestros hijos

Opciones para los chicos en vacaciones

Opciones para los chicos en vacaciones

Astrología para este 2021

Astrología para este 2021

A 50 años del secuestro de Aramburu

A 50 años del secuestro de Aramburu

Tendencias que te cambian la vida

Tendencias que te cambian la vida

La victoria de River Plate

La victoria de River Plate

Una historia secreta sobre Boca Juniors

Una historia secreta sobre Boca Juniors

La herencia del amor a un club

La herencia del amor a un club

Los libros más buscados en 2020

Los libros más buscados en 2020

Las tendencias que profundizó el COVID

Las tendencias que profundizó el COVID

Ver más productos