Por Luis Autalán 
@luisautalan

Fue el primer blanco de la embestida disciplinadora del gobierno, que tuvo luego que retroceder en la intervención al Sindicato de Canillitas. Respetado por cercanos y adversarios, Omar Plaini legitimó cada tramo de la convocatoria del 21F, pero expresó que la única salida a futuro inmediato para el movimiento obrero es revisar la ingeniería y superestructura del movimiento, frente a la globalización liberal.

"No tengo dudas, con los reclamos de la clase trabajadora corresponde ser solidario y en este caso no sólo abarcamos la iniciativa de Camioneros, muchos sindicatos sufren la coyuntura actual. Será una convocatoria multitudinaria en proporción directa a la preocupante situación económica y social que sufrimos los argentinos", pronosticó en diálogo con BAE Negocios.

El titular del Sivendia recordó que "no es un secreto" que la Casa Rosada en su estrategia pretenda llevar al "máximo grado de debilidad a las organizaciones sindicales". También apeló a la autocrítica al analizar el escenario sindical del país: "Vemos circunstancias que son producto de una crisis que no podemos negar y nos alcanza. Hay que elevar el nivel de debate y discusión porque el modelo de superestructura está agotado. Los adversarios se hacen un festín con esto. Para ir a un nuevo formato debemos tener propuestas", consideró para incluir también que "no alcanza con el recambio generacional".

Plaini articula unidades entre los sindicatos y el justicialismo, no sólo desde su rol de consejero del PJ de la mano de su buena relación con flancos antagónicos del peronismo. "Me aconsejan no hablar de estructuras agotadas pero lo considero necesario en la CGT. El último líder fue Hugo Moyano, hasta el quiebre de 2011. Hoy no encontramos a quién pueda conducir el conjunto con todo lo que implica", y acotó que "en gran medida, eso también le pasa al peronismo".