Se trató de la vuelta a la vida, a la posibilidad de retomar las libertades individuales y colectivas. A dejar de lado un reciente pasado oprobioso de instalación de centros de exterminio, 30.000 desaparecidos, torturas, alienación, pérdida de derechos humanos, secuestros de bebés, destrucción del aparato productivo nacional y venta de un país a manos, concretamente, de las grandes corporaciones internacionales.

Se dejaba de lado el Proceso militar que durante siete años había llevado al país a su situación más denigrante, endeudado y con las arcas vacías. En consecuencia, los argentinos vivieron aquella inolvidable jornada -de la que este sábado se cumplen 38 años- de una manera muy festiva, más allá de las dificultades, los contratiempos y sueños frustrados que se presentaron, a la vera del camino, años después.

En efecto, aquellas elecciones presidenciales de la Argentina se llevaron a cabo ese domingo 30 de octubre con el objetivo de recuperar la tan ansiada democracia tras la dictadura instalada el 24 de marzo de 1976.

Las estadísticas de la historia marcan que triunfó el candidato radical Raúl Alfonsín con el 51,75% del voto popular y 317 votos de los 600 miembros del Colegio Electoral. En segundo lugar, se ubicó el candidato peronista Ítalo Luder, que obtuvo el 40,16 % del voto popular y 259 electores.

La Tapa de Crónica de aquel momento (Archivo).

Los otros dos candidatos más votados fueron Oscar Alende, del Partido Intransigente, con el 2,33% de los votos, y Rogelio Frigerio, del Movimiento de Integración y Desarrollo, con el 1,19 %, obteniendo ambos dos electores cada uno. Los 20 electores restantes fueron a depositarse en partidos sin fórmula que ocuparon el 2,23% entre todos. El restante 2,34% fue a parar a otras candidaturas, que no obtuvieron electores.

De todas las elecciones realizadas hasta esa fecha, estas tuvieron el nivel de polarización más alto entre dos candidatos, con Alfonsín y Luder acaparando juntos el 91,91% de los sufragios emitidos.

La gente se acercó a las urnas de forma masiva (Archivo).

En consecuencia, las elecciones de 1983 iniciaron el período más largo de continuidad democrática de la historia argentina, no interrumpido desde entonces. Simultáneamente se eligió a todos los miembros del Congreso Nacional y al asumir el presidente Alfonsín se renovó la totalidad de los miembros de la Corte Suprema.

Fue la primera victoria en una elección presidencial obtenida hasta entonces por la Unión Cívica Radical desde 1928 (sin contar los triunfos de candidatos de extracción radical en las elecciones restringidas de 1958 (Arturo Frondizi) y 1963 (Arturo Illia) y la primera derrota del Partido Justicialista en elecciones libres.

El radicalismo obtuvo más del 51 por ciento de los votos (Archivo).

Cabe recordar que Alfonsín no finalizó el mandato constitucional debido a que “resignó” su cargo cinco meses antes, el 8 de julio de 1989. No fue sucedido por el vicepresidente Víctor Martínez, sino por el presidente sucesor ya electo Carlos Menem, quien completó el mandato de seis años iniciado el 10 de diciembre de 1983.

En cuanto a los aspectos salientes de la plataforma radica, los mismos fueron los siguientes: Justicia y derechos humanos: 1) Se desterrará para siempre la tortura, reprimiendo, con las más severas penas a sus ejecutores materiales, instigadores y responsables de los establecimientos en donde se ejecuten. 2) No habrá más prepotencia ni trato arbitrario en las relaciones del gobierno y sus agentes con los habitantes. 3) Se dictará la legislación necesaria, derogada en 1974, para sancionar cualquier tipo de discriminación por nacionalidad o religión. 4) Se creará una policía judicial para ejecutar las decisiones de los jueces y garantizar los derechos individuales. 5) Se reemplazará la actual legislación antisubversiva por una legislación de fondo que constituya una herramienta eficaz para que el Estado democrático pueda luchar contra el terrorismo. 6) Se creará un cuerpo policial especial de lucha antiterrorista. 7) Se modificará el sistema carcelario y el de prisión preventiva.

Gran expectativa en la gente por las elecciones (Archivo).

Salud: 1) Se recuperará para el Estado democrático la responsabilidad de conducción de una política de salud unificada y participativa. 2) Se suprimirán los pagos de los usuarios en establecimientos asistenciales del Estado. 3) Se promoverá una reforma de los hospitales y centros de salud que incrementen la calidad de sus servicios, jerarquice a su personal y humanice el trato que reciben sus pacientes. 4) Se mantendrá al trabajador desempleado y a su familia como beneficiarios de la obra social correspondiente, cubriendo el Estado el pago de los aportes y contribuciones. 5) Bajo la conducción de la representación sindical y del Estado se fortalecerán a las obras sociales, garantizando el uso intachable de sus recursos y nivelando las desigualdades que existen entre ellas. 6) Se garantizará que los medicamentos indispensables dejen de ser una angustia para quien los necesite, asegurando su provisión y controlando los abusos.

Seguridad social: 1) Se universalizará la cobertura para todos los sectores necesitados de la población, priorizando a los marginados. 2) Se simplificará al máximo y se agilizará el sistema de acceso a las prestaciones.

Desempleo: 1) Se organizará un sistema de seguro de desempleo que permita al trabajador afrontar sin angustias los problemas del desempleo involuntario.

Trabajo: 1) Se implantará el salario mínimo, vital y móvil. 2) Se restablecerá la legislación sobre convenios colectivos de trabajo. 3) Se dictará una nueva ley de Asociaciones Profesionales para asegurar sindicatos democráticos y la creciente participación de los trabajadores en las decisiones del sindicato. 4) Ley de protección laboral a la mujer, al niño y a personas minusválidas, erradicando el trabajo a menores. 5) Se sancionará la legislación que instrumente los derechos del artículo 14 bis de la Constitución Nacional. 6) Se hará efectiva la aplicación de las salas maternales y guarderías previstas en la Ley de Contrato de trabajo. Artículo14 bis: El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador: condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagadas; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual remuneración por igual tarea; participación en las ganancias de las empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección; protección contra el despido arbitrario; estabilidad del empleado público; organización sindical libre y democrática, reconocida por la simple inscripción en un registro especial.

Derechos de la mujer: 1) Se equiparará a la mujer en las oportunidades laborales y niveles salariales. 2) Se protegerá a la mujer embarazada y a la madre soltera. 3) Se igualarán los derechos para el ejercicio de la Patria Potestad.

Vivienda: 1) Se suspenderán las ejecuciones y juicios por indexaciones. 2) Se detendrán definitivamente las erradicaciones masivas de villas de emergencia y asentamientos precarios. 3) No se congelarán los alquileres, realizándose su reajuste de acuerdo al salario mínimo, vital y móvil. 4) Se pondrán en marcha los programas habitacionales de viviendas terminadas, de autoconstrucción, dando créditos para la ampliación y mejoramiento de la vivienda terminada. 5) Se darán urgentes soluciones habitacionales para las poblaciones inundadas.

Particularidades y resultados de la elección

La UCR venció en las elecciones presidenciales en 16 de los 24 distritos electorales, incluyendo en la crucial provincia de Buenos Aires, depositaria del 38% del electorado, donde obtuvo una diferencia abrumadora y contribuyó a la elección como gobernador de Alejandro Armendáriz (derrotando al emblemático caudillo peronista de Avellaneda, Herminio Iglesias).

Se impuso también en la Capital Federal, Catamarca, Córdoba, Chubut, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, San Juan, San Luis, Santa Fe, y el Territorio Nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (este último eligió por primera vez presidente mediante el sistema indirecto).

La hegemonía justicialista se limitó, en general, al extremo norte del país, imponiéndose Luder en Chaco (provincia natal de Bittel, candidato a la vicepresidencia del justicialismo), Formosa, Jujuy, La Rioja, Salta, Santiago del Estero, Tucumán, y la sureña Santa Cruz, único distrito del sur donde no se impuso el radicalismo.