La causa por presunto intento de encubrimiento del atentado a la AMIA mereció un lugar destacado en la edición de ayer del diario estadounidense The New York Times, que publicó una carta del ex canciller Héctor Timerman, detenido en su domicilio por haber sido firmante del memorándum de entendimiento con Irán. En la carta, Timerman se declara "un prisionero político en Argentina".

Según el ex canciller, su intención al firmar ese documento fue "avanzar en el caso" del atentado a la mutual judía de 1994, pero el juez federal Claudio Bonadio lo procesó por "traición a la Patria". En una carta escrita en inglés desde su casa, donde cumple arresto domiciliario por ser paciente de cáncer, el ex canciller cuestionó al gobierno de Mauricio Macri y al juez Bonadio, a quien le atribuye una "ira vengativa" y el uso de su cargo "para perseguir opositores".

En esta causa, el juez envió a prisión al ex secretario técnico de la Presidencia Carlos Zannini y al dirigente social Luis DElía, entre otros. En la carta, Timerman recordó que la investigación del atentado "quedó paralizada durante una década" debido a que los tribunales argentinos ordenaron que los funcionarios iraníes señalados por el fallecido fiscal Alberto Nisman como autores intelectuales del atentado fueran "detenidos y llevados ante un juez" (la ley argentina no permite juicios en ausencia), e "Irán respondió que sus propias leyes prohíben la extradición de sus ciudadanos".

"La solución fue un acuerdo entre ambos países: un juez argentino interrogaría a los sospechosos en Irán y comenzaría procedimientos para llevar la verdad y la justicia a las víctimas", según el escrito de Timerman.

Ese acuerdo también estableció "una comisión de la verdad no vinculante compuesta por juristas internacionales para observar el caso", detalló. "Para el Sr. Bonadio el acuerdo socava la investigación penal en el caso AMIA y es el pretexto para mi acusación. La traición es una acusación sin precedente moderno relevante en nuestro país y, para que un ciudadano argentino cometa traición, el país debe estar en guerra, y Argentina e Irán no están, y nunca han estado, en guerra", enfatizó el ex canciller.

"Bonadio parece decidido a llevar adelante un caso con pruebas tan endebles y en el marco de decisiones judiciales con un calendario sospechosamente político", remarcó Timerman.