Compra de mermelada reavivó el debate por las licitaciones de Desarrollo Social

En plena pandemia, el ministerio intenta a diario hacerse de alimentos para asistir a los comedores sociales y escuelas. El tope de lo que se puede pagar, eje de la polémica

¿Puede una buena norma generar un gran problema? Esa duda recorrió el despacho del ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, durante un largo tiempo. Después del escándalo que se destapó en abril por el pago de sobreprecios en una compra de alimentos -que finalmente fue anulada-, se decidió que no se realizarían nuevas adquisiciones si el precio ofertado por las empresas superaba lo sugerido por la SIGEN en su informe técnico, ni los precios máximos establecidos por el gobierno para compras minoristas. Transparencia o agilidad, un debate difícil de zanjar en medio de la necesidad de repartir comida a gente que no tiene ingresos. 

El caso puso en primer plano que las licitaciones de alimentos estaban cartelizadas, con un acuerdo de los proveedores del Estado de no abastecer si no era con precios por encima de los Precios Cuidados. Tras la anulación de la compra, el ministerio modificó el sistema, aunque la distribución de alimentos quedó afectada y hubo numerosas protestas de las organizaciones barriales por falta de comida.

Ayer, una nueva licitación quedó desierta porque las empresas no aceptaron modificar el precio de frascos de mermelada de durazno. Se trataba de una compra de 1,7 millones de unidades. Para ello, estimaba gastar en la Contratación por Emergencia COVID-19 Nº 24/20 un total 90.253.000 pesos, es decir que el precio máximo era de 53,09 cada frasco.

En los portales de los hipermercados, el valor arranca desde los $66 para cada unidad. 


Sin embargo, las siete empresas que se presentaron a la licitación ofrecieron los productos a valores que "superan el menor precio mayorista informado en el Sistema Electrónico de Publicidad de Precios Argentinos (SEPA)", por lo que el Gobierno activó el mecanismo de mejora de precios: sólo una firma modificó la cifra a la que ofertaba la mermelada y le rebajó un peso a su cotización inicial. Ante esa situación, la cartera conducida por Daniel Arroyo debió dar por fracasada la licitación.

El hecho se sumó a otras compras que no pudieron avanzar por esa traba. Dos días atrás, se compraron menos arvejas que lo previsto porque las ofertas no se podían cambiar. La semana pasada, se declaró desierto el intento de adquirir 1,7 millones de kilos de arroz, y sólo pudo comprar 170 mil kilos. 

Descartan dificultades

Desde Desarrollo Social, sin embargo, minimizan la situación. Aseguran que las demoras en las compras y reparto de alimentos ya fueron solucionadas, y aclaran que en todos los ministerios hay licitaciones que resultan desiertas. "Se paró la rueda de las compras entre abril y mediados de mayo por lo que pasó, donde además hubo un aumento grande de los montos que se necesitaban, pero eso después se reactivó y estamos funcionando bien. La semana pasada compramos 1,7 millones de kilos de leche en polvo. Todos los dias hay compras. Algunas avanzan, otras no, es lo normal", destacaron voceros de la cartera que dirige Daniel Arroyo a Crónica.com.ar

En esa línea, señalaron que "la compra de alimentos secos está normalizada, y es apenas una de las formas de asistencia que están en marcha por la pandemia. Hay comedores a los que directamente se les gira dinero, en otros hay acuerdos con productores de mercados cercanos y está la tarjeta Alimentar", señalaron. 

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