SUPLEMENTO COMPAÑEROS

La advertencia de Eva Perón en su histórico último discurso: "Estén alertas, el enemigo acecha"

Con contundentes palabras, Eva Duarte de Perón se refirió a los tiempos venideros, tan solo dos meses y 25 días antes de su fallecimiento.

El último discurso de Evita se produjo en el acto del 1° de Mayo de 1952, es decir dos meses y 25 días antes de su deceso, con tan solo 33 años. Fue un mensaje más bien breve, dada la gran debilidad que ya le había causado el cáncer, pero con palabras muy contundentes.

Meses antes, sectores opositores al gobierno habían intentado un golpe de Estado, y el presidente Juan Domingo Perón esa misma mañana había hecho un llamado a la unidad nacional y el respeto institucional, cerrando con fuerza y anticipando los próximos movimientos: “Quien quiera oír, que oiga”, había dicho.

Evita, literalmente sostenida en algunos pasajes por el propio Perón, cerraría su alocución advirtiendo al pueblo que “estén alertas” porque “el enemigo acecha”. Habían pasado varios meses desde su anterior aparición pública, y faltaría poco para su paso a la inmortalidad. Lamentablemente, el tiempo le daría la razón y en 1955 Perón sería derrocado.

 

 

En un encendido discurso, Eva les habló tanto a Perón como al pueblo en su conjunto, prometiendo que los descamisados seguirían a su líder “contra la opresión de los traidores de adentro y de afuera, que en la oscuridad de la noche quieren dejar el veneno de sus víboras en el alma y en el cuerpo de Perón, que es el alma y el cuerpo de la Patria”. “Pero no lo conseguirán, como no ha conseguido jamás la envidia de los sapos acallar el canto de los ruiseñores, ni las víboras detener el vuelo de los cóndores. No lo conseguirán, porque aquí estamos los hombres y las mujeres del pueblo, mi general, para custodiar vuestros sueños y para vigilar vuestra vida, porque es la vida de la Patria, porque es la vida de las futuras generaciones, que no nos perdonarían jamás que no hubiéramos cuidado a un hombre de los quilates del general Perón, que acunó los sueños de todos los argentinos, en especial del pueblo trabajador”, proclamó.

Luego ella avisó que, en caso de una agresión contra Perón, se encargaría personalmente “con el pueblo trabajador, con las mujeres del pueblo, con los descamisados de la Patria, para no dejar en pie ningún ladrillo que no sea peronista”.

Evita destacaba que siempre estaría junto a su pueblo y su líder. El último párrafo de su mensaje fue una síntesis perfecta del rol que ella misma eligió dentro de la historia grande de nuestro país. “Compañeras, compañeros: otra vez estoy en la lucha, otra vez estoy con ustedes, como ayer, como hoy y como mañana. Estoy con ustedes para ser un arcoiris de amor entre el pueblo y Perón; estoy con ustedes para ser ese puente de amor y de felicidad que siempre he tratado de ser entre ustedes y el líder de los trabajadores”.

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